lunes, 14 de octubre de 2013

Cinco cambios estructurales para la educación

Luis Porter
LAISUM, México, 13/10/2013

Cuando leemos las reformas educativas que dicen que ya son ley, o las explicaciones sobre las reformas, las manifestaciones contra las reformas, la confusión sobre las reformas, las decepciones de las reformas, nos damos cuenta de lo lejos que estamos de una educación con simplicidad orgánica. El concepto de educación de los Tzeltales Mayas supera al de Paulo Freire y pone en ridículo al actual secretario de educación y sus convulsiones. Hoy, no hace falta ser arrogante para afirmar que los que se erigen reformeros educativos tienen las mentes más planas de la historia de la educación mexicana. Mentes ofensivamente planas.


“Pensar bien” es manejarse en lo simple y ello requiere de una mirada capaz de ver el todo. El secreto de la simplicidad es reconocer que nada es simple en si mismo, que es necesario saber qué dejar fuera y qué conservar, dónde y cómo... Ello nos lleva al círculo virtuoso de haber sido educados en el conocimiento de la simplicidad que nos permite libertad de expresión. “Mirad los lirios del campo”. Frente a esta realidad hay un arma poderosa e invulnerable que todos debemos usar: la imaginación. Re-imaginar, volver a ver, mirar de otra manera, inventar y re-inventarse, desprendernos de lastres, abrirse paso por el lenguaje de la poesía, reconocer los talentos que no se alquilan, recuperar la dignidad perdida, son todas obligaciones insoslayables en pos de la sobrevivencia de una educación que busca recuperar su lugar y su salud.


La manera en que hoy seguimos educando, no difiere de cómo se educaba hace 400 años atrás. Mientras las ciencias y las artes, han evolucionado hasta impedirnos reconocer el mundo en que nacimos, los alumnos llegan al salón, se sientan y miran al frente esperando que el profesor dicte su clase. ¡Qué incongruencia y qué desatino!... Tenemos a la vista los cambios inexorables y nuestro “team” de expertos medita sobre una mejor forma de “evaluar” a los maestros. Los que aspiran a un puesto, se desviven en demostrar que no son amenazantes ni peligrosos. Los que han sido descartados y perdieron esas esperanzas, se vuelven críticos. Los condenados a muerte, no aprovechan sus pocos días de vida para gritar su palabra fulminante y desaparecer. El sistema nos ha hundido a todos. ¿A todos? quizás no, creo que hay algunos, aquí y fuera de aquí, que aun mantienen su libertad. Mirad los lirios del campo.


Vemos venir en el horizonte y en el entorno, 5 cambios estructurales que a continuación enunciamos:

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