martes, 27 de diciembre de 2011

El retorno del Carujo

César Villarroel
Últimas Noticias, 26/12/11

En general, todos los gobiernos (militares y civiles) se han enfrentado a la universidad, pero nunca como ahora un gobierno militar había agredido a lo civil con lo peor de sí

La bellaquería de Carujo (militar) contra Vargas (académico) ha sido registrada, históricamente, como el enfrentamiento entre el cuartel y la universidad. A lo largo de nuestra historia republicana, como lo pronosticara y lamentara Bolívar, lo castrense ha prevalecido sobre lo civil: hasta 1958, 80% de los Presidentes fueron militares. Desde 2006 se ha entronizado, nuevamente, un gobierno militarista, y, como ayer, su principal blanco es lo civil encarnado y enmarcado por la universidad, cuya institución más emblemática (UCV) ha sido objeto de hostigamiento y vandalismo por parte de sectores gubernamentales.
En general, todos los gobiernos (militares y civiles) se han enfrentado a la universidad, pero nunca como ahora un gobierno militar había agredido a lo civil con lo peor de sí: en lo cultural y científico por el desprecio a la calidad, y en lo universitario con "carujitos" que atentan, con total impunidad, contra el recinto y el patrimonio universitario. De hecho, el militar presidente del Psuv parece confirmar lo anterior al considerar a La hojilla como el mejor programa televisivo y al "carujito" vándalo como un revolucionario merecedor de aplauso y medalla.
Pero sería ingenuo considerar los ataques a la UCV como una inquina muy particular contra esta. La verdadera razón es que todo gobierno militar o militarista es, en esencia, no democrático; por eso necesita envilecer o amedrentar al estamento civil para asegurar un silencio temeroso y cómplice ante cualquier fechoría electoral, como el que ruidosamente se oyera en la última elección nicaragüense. La UCV no está siendo atacada por lo que es, sino por lo que representa; de ahí que la verdadera víctima sea la institucionalidad democrática.
Si el ataque es contra la institucionalidad democrática, entonces es esta la que debe responderles a los comandantes, generalísimos y "mecateros" asimilados. En ese sentido, la UCV debe liderar la convocatoria de las instituciones y organizaciones civilistas para crear un frente en defensa de la constitucionalidad, pues los partidos políticos jamás lo harán (no tienen voluntad ni guáramo), y de inmediato denunciar ante el mundo el talante abusivo y militarista del actual Gobierno. Aceptar hoy la impunidad es renunciar al triunfo en 2012.

domingo, 18 de diciembre de 2011

La ciencia según los superhéroes

UCV en riesgo

Eleazar Narváez
El Universal, 18/12/11

Estas agresiones lesionan severamente la institucionalidad universitaria y del país

Arrecian los ataques a la UCV. Sus actuales autoridades rectorales afirman que en el transcurso de los últimos tres años y medio la institución ha recibido cerca de 50 agresiones violentas que han causado daños diversos. Hay evidencias de que éstas han sido cometidas por grupos afectos al régimen. Son parte de un acoso gubernamental que va más allá del cerco presupuestario, el cual se ve reforzado por amenazas y prácticas de intimidación, así como por las recurrentes arbitrariedades del TSJ en la violación de la autonomía universitaria. Esos ataques, que son múltiples y graves, por distintas vías han desestabilizado la vida de esa institución. A los mismos se agregan hechos recientes de tanta o mayor preocupación: el desconocimiento de la legítima autoridad del Consejo Universitario de la UCV por parte del Presidente de la República, de la ministra para la Educación Universitaria y de representantes de otros poderes del Estado, al poner en cuestión, por razones políticas fundamentalmente, la sanción disciplinaria a un estudiante aprobada por el mencionado organismo.

Hoy más que nunca está planteada la defensa de la universidad y su autonomía. Es preciso entender que tales agresiones lesionan severamente la institucionalidad universitaria, y, con ello, la institucionalidad democrática del país en general. Desde este punto de vista lo que está planteado, en esencia, es la defensa de la universidad autónoma, y no tan sólo la gestión de una u otra autoridad rectoral. Además, esa defensa pasa necesariamente por blindar a la institución para enfrentar esos ataques. Crear incentivos y mecanismos para una mayor movilización de la comunidad universitaria, al igual que la constitución de un frente unitario, tanto en el plano interno como en el externo, ayudarían mucho al respecto.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Dardo mortal a la ULA

Ricardo Gil Otaiza
El Universal, 16/12/11

Como si fuera poco el daño causado a la Universidad venezolana, por la vía del permanente cerco presupuestario, que le impide el desarrollo de la academia así como el de los planes de crecimiento y de impacto tecnocientífico, este martes 9 de diciembre los universitarios fuimos sorprendidos con un decreto con rango, valor y fuerza de ley orgánica de emergencia para terrenos y viviendas, mediante el cual se declaran como áreas vitales de viviendas y residencias (Avivir) más de 13 hectáreas de terreno lomito pertenecientes a la Universidad de Los Andes, ubicadas en los sectores Campo de Oro y La Liria de la ciudad de Mérida.

Se trata sin duda de un despojo colosal e histórico, que de alguna manera reivindica (¡horror!) las actuaciones de personajes como Juan Vicente Gómez y Marcos Pérez Jiménez, quienes en sus gestiones de alguna manera impulsaron a la añeja institución emeritense. Con esta decisión, el actual mandatario se equipara con gobernantes tan nefastos para la Universidad venezolana, como lo fue Cipriano Castro, quien en su afán hegemónico y prepotente clausuró varias facultades, tanto de la UCV como de la ULA, entre las que se cuentan la Facultad de Farmacia, que permaneció cerrada durante más de una década. Si bien en la presente situación no se están clausurando de manera directa dependencias de la universidad, se está cerrando la posibilidad de crecimiento y de expansión (que en los hechos vendría a ser lo mismo), al cambiarse el uso de los terrenos en los que se quiere edificar a la Facultad de Odontología, así como a edificios para la Facultad de Medicina y de un hospital materno-infantil, proyectados dentro del denominado campus biomédico.

No se justifica, entonces, con estos proyectos universitarios en ciernes, de interés para la sociedad y que han sido sueños acariciados desde hace tiempo por personalidades tan lúcidas como el rector de rectores Pedro Rincón Gutiérrez (que no se han ejecutado dicho sea de paso por falta de recursos), cómo mediante un decreto se cambia el uso de estos terrenos para fabricar soluciones habitacionales (que bien podrían ser proyectadas en terrenos ejidos y ociosos), castrándose de esta manera un desarrollo universitario de larga data, que incluyó desde hace décadas al Instituto Autónomo Hospital Universitario de los Andes (IAHULA), a la Facultad de Farmacia, dos estadios, canchas deportivas, la sede de inmunología, la sede de cardiología, la sede del departamento de microbiología de la Facultad de Farmacia, entre otros proyectos de impacto académico y social.

La Universidad de Los Andes (ULA), con 226 años de tradición regional y nacional, no es cualquier universidad, tiene en su haber más de 70 carreras, casi 200 programas de postgrado, atiende a más de 50 mil estudiantes, y su impacto y prestigio trascienden las barreras geográficas, para posicionarla como a una de las más importantes universidades del país y una de las mejores ubicadas en los rankings continentales. La ULA no sólo egresa profesionales con un alto nivel de pertinencia social, sino que constituye el principal motor de la vida académica, científica, cultural, social y económica de los Andes venezolanos, y su impacto trasciende sus espacios naturales para hacerse reconocida y respetada por sus pares.

Los universitarios merideños estamos en pie de lucha y rechazamos de manera contundente esta decisión gubernamental que pretende ser un dardo mortal para el espíritu y la esencia de nuestra Alma Máter. Defenderemos, con las herramientas que nos proporciona la jurisprudencia, los derechos que nos asisten históricamente en los terrenos involucrados en este infame decreto, que nos acota en nuestros deseos de crecimiento y de proyección a futuro. Desde estas páginas expresamos la solidaridad a las autoridades de la Universidad, al Consejo Universitario y a los decanos, en esta hora aciaga —que no terminal, eso jamás— para la institución.

rigilo99@hotmail.com

jueves, 15 de diciembre de 2011

Universidad y dictadura

Leandro Area
POLIS, 15/12/11

 Me declaro convicto y confeso de un amor impagable por la Universidad Central de Venezuela, que convive con lo que más atesoro de mi vida. Y es que le debo tanto que me siento culpable y exigido a la vez por el mal que le hacen los que se creen victoriosos al quemar un pupitre o pisotear con desmanes de pandilla uno de los pocos baluartes que aún quedan de nuestra vitalidad democrática que se erige esquiva frente a las ambiciones del pensamiento único y del control militar de todo lo civil civilizado.

Corresponde esta tropelía a un torvo plan fraguado desde el gobierno que antes de gatear ya se había propuesto invadir y arrasar con los símbolos más profundos y prósperos del quehacer ciudadano para así cercenar nuestra memoria colectiva mientras levantaban el pudridero en el que se ha convertido la nación. Lo peor es que los ejecutores de esas acciones “revolucionarias” no han sido importados de otras latitudes. En su gran mayoría son, estoy seguro, malos hijos de ese vientre que es la universidad, en donde aprendieron a escribir y leer, y ahora cobran quince y último o son sus becarios repitientes, y de donde reciben seguro para hijos y padres enfermos. Tal desvergüenza se arropa en otra, que es que a los autores materiales y archiconocidos de esos eventos, se los convierte en héroes del padre mayor cuando los muestra en público, alabados y pagados en su cobardía ante los indefensos pero sumisos frente a los poderosos, o dejando en el limbo, arteramente, a través de los poderes públicos genuflexos, decisiones tomadas por el Consejo Universitario legítimo, pleno y soberano.

Pero hasta ahora no han podido aunque vayan por más; a qué dudarlo. Porque mientras avanzan y no pueden, ya que la gran mayoría los rechaza democráticamente, más se arrecian sus frustraciones en la cuneta de la que no pueden salir porque no tienen fuerza argumental, ideas, ni nociones siquiera. Son tan solo una bocanada de azufre. Entidades lacrimógenas, saboteadores, asustadores de oficio y paga, que encontraron camino para sentirse guapos y apoyados en el poder. Ya es tanto que ni capucha usan. Puede que se conviertan en ministros como los de ahora.

No es suficiente comprender esta barbarie. Hay que pasar a más. No es solo la declaración y el volante a lo que los acontecimientos obligan. Es que debemos despertar de este bostezo y canalizar en acciones una emoción efectiva, que anda desparramada por la patria, que reúna en un río de fuerza contundente ese amor por la UCV; y que haga sentir que sus autoridades no están solas; los profesores, estudiantes, empleados, obreros, ella, tampoco, y sus principios éticos menos.

Tanto hemos vivido y aprendido en ese seno maternal que apoyar la majestad del recinto universitario no es sino un acto de justicia, dignidad íntima, orgullo ciudadano, sobre todo hoy en un país en donde casi todo, se ha convertido en botín y servidumbre. No la dejemos sola. No la perdamos íngrima. Demos todo por ella.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Un canto infinito de paz

Rafael Di Prisco

 
Para hoy teníamos la intención de seguir comentando aspectos de especial interés comunitario referidos a los servicios que el gobierno debe garantizar a la ciudadanía, pero como tantas otras veces, los acontecimientos en pleno desarrollo nos constriñen a una desviación que, por la trascendencia del tema, no se puede limitar al comentario volandero del párrafo inicial.

El tercero de los artículos, que insistía en las fallas de los servicios públicos, estaba listo para enviarlo al periódico el pasado domingo, pero el bárbaro asalto muy bien organizado por las huestes –“hordas” se llamaban ellos mismos mientras arrasaban con todo- hizo que reflexionara sobre la necesidad de cumplir con el ineludible deber universitario de romper lanzas en la condena del vil asalto.

En esta oportunidad, ocurre un acontecimiento deplorable en los predios de la UCV, porque resulta que la violencia se ejerce el día de las elecciones estudiantiles, pero al final de una jornada que, aunque muy tensa, había transcurrido con relativa normalidad. Es el acto más democrático previsto en la leyes, de elección de la representación de la dirigencia estudiantil. Y precisamente entre los candidatos postulados estaba el dirigente estudiantil recientemente elevado por el comandante presidente a la categoría de héroe de esta revolución socialista sui generis que el pueblo venezolano rechaza pero que él se empeña en imponer por la vía de la violencia.

Por las características del asalto, cabe observar que este no se produce contra el proceso electoral, sino contra los resultados que daban ganador al sector de la oposición por un número elevado de votos, mientras el nuevo héroe de la revolución se tiene que contentar con un escuálido apoyo. Entonces, “vamos a acabar con esta vaina”.

Veamos una secuencia rápida de los hechos de ese día. El pasado viernes 9 estaban convocadas las elecciones estudiantiles precisamente, como ya lo hemos dicho, con la participación del mencionado dirigente estudiantil revolucionario. Al final de la jornada, cuando se había comenzado el recuento de votos, irrumpen los enardecidos encapuchados disparando y lanzando bombas lacrimógenas. Sembrado el pánico en el área de la Plaza Cubierta del Rectorado los heroicos guerreros socialistas destrozan equipos propiedad del CNE, e incendian las puertas del Aula Magna que han sido cerradas en un intento de preservar los votos consignados. Escrutado más del 80% del total, el resultado favorece ampliamente a los grupos de oposición.

Nuevamente la descontrolada violencia irrumpe en la Universidad. Digo descontrolada porque quiero seguir creyendo que esta violencia no se genera en Miraflores, sino en grupos entrenados y armados por organizaciones guerrilleras del gobierno revolucionario. Inclusive, qué sé yo, hasta por individualidades con alto nivel de mando, que buscan privilegios bastardos, sobre todo en estos difíciles momentos, cuando la enfermedad del comandante presidente lo obliga a un cierto delicado y peligroso marginamiento.

Por supuesto, ninguno de los organismos que en cualquier país democrático serio debe investigar lo ocurrido y emitir opinión, ha dicho ni pío. Silencio absoluto en el Ministerio Público y en la Defensoría del Pueblo. En los organismos de seguridad del Estado, como si no fuera con ellos. No hablemos de los ilustres profesores de la UCV enchufados en el aparato administrativo del gobierno que, imagino, se les cae la cara de vergüenza.

La delincuencia organizada sabe muy bien que hay una impunidad que la cubre. Pero en este caso, la UCV no se rinde, y seguirá luchando.

Dan ganas de llorar, ¿verdad?

Universidad y barbarie

Miguel Ángel Latouche
Tal Cual, 14/12/11

EN LA UCV LANZAN BOMBAS PARA AHOGAR LAS IDEAS


"Un hombre se yergue frente a un tirano y le dice la verdad" Michel Foucault
1 Un infierno de llamas con- sume la voluntad que horas antes se había puesto de manifiesto en las mesas electorales. Los violentos entraron en motos y enmascarados, con armas de alto poder, bombas lacrimógenas, y dispuestos a la cacería. Hay formas diversas de atropellar la sensatez.

Con la dureza rugosa de la insensatez rompen computadoras y lectores ópticos, atropellan, toman las boletas y las queman al amparo de la noche, en nocturnidad, bajo el techo de la Plaza Cubierta del Rectorado de la UCV. Lanzan las bombas en un intento por ahogar las ideas. Golpean las puertas del Aula Magna, suenan los motores encorcovados, desaparecen al amparo de la noche. Desolación.


2 La Parresia es un concepto complejo que en una de sus acepciones refiere el compromiso de decirle la verdad al Tirano, en lo que se considera un acto de responsabilidad cívica.

Aquel que dice lo que tiene que decir, lo hace a sabiendas de que debe correr con las consecuencias que acarrean sus actos. Se trata de decirle a alguien que tiende a ser más fuerte que nosotros mismos, que tiene la capacidad de utilizar el poder para suprimirnos o para amedrentarnos cosas que no quiere escuchar. Se trata de asumir la obligación de mostrarle a ese otro que actúa de manera equivocada, que su actuar es dañino.


3 La mañana siguiente nos consiguió en medio de la desolación. La Plaza del Rectorado estaba cubierta de papeles quemados y casquillos de bala. De las paredes ahumadas se desprendía el olor manchoso del crimen irracional. Se trata de un atentado en contra de un patrimonio que le pertenece a la humanidad. Se trata del rechazo perverso a las reglas del juego democrático, del irrespeto a la democracia universitaria. Esta institución que es más vieja que la República se encuentra acosada por sus enemigos. Pensar autónomamente tiene sus riesgos. Rechazar el populismo no ilustrado implica que uno se gane más de un enemigo. El camino hacia la emancipación está lleno de tempestades.


4 El viaje de Ulises a Ítaca esun viaje de autodescubrimiento que implica no sólo una comprensión de uno mismo, sino la de los demás dentro del contexto de la convivencia colectiva. Asumirnos como sujetos emancipados requiere una búsqueda permanente por mantener la libertad, allí donde sería más fácil dejarse llevar. Mantenerse firme frente al timón es mucho más complicado que caer en la tentación. Vivir como un ciudadano implica un compromiso con uno mismo y con los demás, implica asumir las responsabilidades cívicas que nos corresponden.


5 Que quede claro, la virtudno se defiende desde un twitter. Me dan risa las personas que muestran indignación frente a la computadora y vistiendo piyamas, sobre todo si no participaron en el proceso electoral al cual fueron convocados o se escaparon antes de tiempo, o no se excusaron, o no acompañaron la indignación de la comunidad universitaria reunida ayer frente al Rectorado. ¡Después no hablen paja, coño! Me arrechan los universitarios de maletín, de quince y último.

6 ¿Es que acaso no es el mo-mento de preguntarnos qué podemos hacer por nuestra universidad? (no soy original, parafraseo a Kennedy, claro) La obligación de un profesor no se limita a pasar clases, aun cuando tenga que hacerlo y hacerlo bien, nuestra responsabilidad es la de formar, la de construir ciudadanía, la de ayudar a los demás a emanciparse, a asumir la responsabilidad de sí mismos, nuestra responsabilidad está asociada a la defensa de nuestra institucionalidad democrática, en la defensa de la verdad que se construye democráticamente con el concurso de los demás, en medio del respeto por los demás.

Nuestra responsabilidad es la de resistir los embates de la adversidad. Se trata de la defensa de la academia en contra de la barbarie.


7 La universidad asume elcosto de decir la verdad, de exigir la protección de la autonomía, de la defensa por nuestro derecho a existir desde la diversidad, desde la pluralidad, desde el gobierno de nosotros mismos. Sería más fácil plegarse de manera acrítica a los designios de los tiempos, pero a la universidad le corresponde navegar en contra de la corriente. No hay nada más pavoso que un líder estudiantil que defiende al Gobierno.

Las ideas están allí para ser cuestionadas, nadie posee el monopolio de la verdad.


8 Los gritos de la razón in-tentan ser ahogados por el ruido de los motores, por los disparos y los gritos de la barbarie, por suerte las ideas permanecen aunque sea agazapadas, resistiendo. El tiempo dirá. El oscurantismo es un enemigo peligroso.

martes, 13 de diciembre de 2011

"Algo debemos hacer, no podemos seguir así"

Eleazar Narváez
Tal Cual, 21/12/11

Sí, esa voz de angustia comienza a escucharse con mayor intensidad en distintos ámbitos de nuestras universidades, particularmente en aquellas amparadas en el principio de autonomía, las cuales padecen los más feroces y sistemáticos ataques de un régimen que de manera abierta e inescrupulosa las ha declarado sus enemigas políticas. Ciertamente la situación es de extrema gravedad. La realidad nos muestra con múltiples hechos que esas instituciones en la actualidad están más desestabilizadas que nunca. Este es el triste y lamentable resultado de diversas acciones gubernamentales realizadas tanto de modo velado como manifiesto, con la complicidad de otros poderes del Estado secuestrados por el Ejecutivo y la participación de grupos violentos que actúan con absoluta impunidad.

Sin duda, estamos obligados a actuar lo más pronto posible, a menos que nos resignemos a tener una universidad más deteriorada y próxima a cerrar sus puertas por no contar con las condiciones generales mínimas requeridas para cumplir adecuadamente con sus funciones. Es preciso no ceder ante la tentación de apelar a mecanismos de evasión que no nos permiten apreciar lo que día a día corroe la vida de nuestras universidades. Tampoco nos favorece desde el punto de vista institucional que nos conformemos con asumir sólo el papel de víctimas, con nula o poca capacidad de respuesta para enfrentar decidida y efectivamente a quienes hoy hacen méritos para destruir a la universidad venezolana.

A fin de abrir caminos ante esta difícil y compleja situación, hay, entre otros, dos desafíos a los que, con urgencia, debemos prestarle una mayor atención. En primer lugar, el llamado a definir qué y cómo hacer para lograr una mayor movilización y participación de los miembros de la comunidad universitaria en esa lucha. Al respecto necesitamos responder con diferentes ideas y acciones que ilustren y motiven, en distintos espacios (el aula, el pasillo, etc.), con varios medios y recursos y con el concurso de diversos actores y sectores. Se trata de generar las condiciones para incentivar y producir una movilización universitaria sin fanatismos, afincada en el conocimiento de nuestra problemática institucional, con la toma de conciencia de aquello que nos amenaza y perjudica y también de las exigencias fundamentales de cara a la transformación universitaria.

Y en segundo lugar, es fundamental procurar la unidad de los universitarios, unidad de propósitos y de acción, con la conciencia de que ésta, bien definida y amplia, es clave para hacerle frente tanto a los graves problemas que hoy nos aquejan como a los retos de largo aliento de nuestras universidades. En tal perspectiva, hablo, en esencia, de una unidad para preservar, defender y potenciar la autonomía universitaria.

Si no nos unimos y movilizamos, la universidad autónoma quedará expuesta a mayores peligros.

viernes, 9 de diciembre de 2011

España es el país de la UE con más sobrecualificación

J.A.Aunión
El País, 09/12/11
 
España es el país de la UE con más trabajadores sobrecualificados, es decir, aquellos que tienen un título universitario o de FP de grado superior, pero ocupan un empleo por debajo de ese nivel: son un 31% (frente a un 19% de media europea), según un estudio de la oficina estadística de la Unión Europea, Eurostat, publicado ayer con datos de 2008. Eso, en cuanto a los españoles. Entre los extranjeros que trabajan en el país, la tasa sube hasta el 58%, la segunda cifra más alta, solo por encima de Grecia (62%). 

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Aquel 5 de diciembre

Eleazar Narváez*

"...no sólo el futuro...sino también el pasado se ve como una fuerza..."
Hannah Arendt

 Como decía el educador e historiador argentino, Gregorio Weinberg, hay temas de gran significación histórica que mantienen su vigencia porque ciertamente siguen conservando vivos sus fermentos y su mensaje. Son palabras que ahora me conectan con aquel 5 de diciembre de 1958, oportunidad en la cual fue rescatado el principio de autonomía universitaria con la Ley de Universidades promulgada por la Junta de Gobierno presidida por el presidente Edgar Sanabria. Un trascendental logro en nuestra historia, en el contexto de la etapa democrática que comenzó a vivir Venezuela a partir del 23 de enero de 1958, después del derrocamiento del régimen del general Marcos Pérez Jiménez. Un fruto de gran resonancia histórica, al que contribuyó de modo sustantivo la comisión universitaria dirigida por el rector Francisco De Venanzi, quien destacaba en ese entonces el papel primordial de la autonomía para que la Universidad estuviese “libre de interferencias extrañas a su esencia universal”, a los fines de cumplir a cabalidad la función de ser “alma del pueblo”; algo considerado de alto contenido simbólico por Rafael Pizani, a la sazón Ministro de Educación, pues con la libertad para el pueblo se alcanzaba paralelamente la libertad para la Universidad.

En el contenido de dicho texto legal, que expresa lo que Manuel Caballero llamó “una nueva etapa en la adecuación histórica entre la Universidad y la realidad nacional”, encontramos orientaciones fundamentales que forman parte de nuestra memoria institucional, especialmente en lo concerniente a la concepción y definición de la Universidad, y de modo particular en lo que atañe a la autonomía como principio vertebrador de la vida de esa institución en múltiples dimensiones (territorial, académica, administrativa, económica y gubernamental)

Pero más allá de los rasgos esenciales del cuerpo de esa ley, hay varias consideraciones relativas a ese momento histórico que son aleccionadoras en las muy difíciles circunstancias de la Venezuela actual, cuando es impostergable la lucha por la autonomía universitaria. Me refiero a dos de ellas. En primer lugar, es preciso convencernos de que este principio y su ejercicio no representan una simple dádiva gubernamental; ha sido y sigue siendo más bien una conquista. En segundo lugar, esa lucha en aquella ocasión tuvo un carácter colectivo y una proyección nacional, incorporó a distintos actores tanto de la Universidad como de otros sectores de la sociedad, si bien se reconoce que hubo una vanguardia universitaria, “una suerte de intelligentzia”, que jugó un rol estelar. Hoy tenemos sobradas razones para que esa lucha se libre en similares términos.

Enaltece al profesor universitario que su día se celebre precisamente en la fecha de promulgación de la mencionada Ley de Universidades.

*Publicado en Tal Cual, 09/12/11

martes, 6 de diciembre de 2011

La UCV no se rinde

Unidos en Defensa de la Universidad*


“… empujad hacia el Alma la Vida en mensaje de Marcha Triunfal…”

Nosotros, los abajo firmantes, miembros de la Asociación de Profesores (APUCV), Autoridades y Ex Autoridades Rectorales y Decanales, miembros de la Federación de Centros Universitarios (FCU), Miembros de la Asociación de Profesionales Universitarios en Funciones Administrativas y Técnicas (APUFAT), y miembros de la Comunidad; Profesores, Estudiantes y Empleados, de la Ilustre Universidad Central de Venezuela, genuinamente preocupados por la situación que en el momento presente sufre la universidad venezolana en su conjunto, y muy particularmente nuestra Alma Mater, tras evaluar la gravedad de los hechos de violencia ocurridos tanto en el Campus de la Ciudad Universitaria de Caracas como en el Campus Maracay, el Núcleo de Cagua, el Núcleo de Barquisimeto y la Estación Experimental de San Nicolás, así como las recientes medidas de orden judicial en contra de nuestra universidad, hemos acordado la constitución de un Frente Universitario en Defensa de la Autonomía, y al mismo tiempo dirigirnos a la opinión pública nacional e internacional para denunciar, como en efecto lo hacemos a través de la presente declaración, la sistemática campaña de acoso a la universidad venezolana, la cual entendemos como expresión de una política de Estado dirigida a la destrucción de los espacios académicos consagrados a la búsqueda de la verdad, la producción de conocimiento y la libre confrontación y debate de las ideas, y su sustitución por organismos meramente dirigidos a la reproducción de un pensamiento único.

En este sentido, e inspirados por una tradición de más de 290 años de fructífera historia al servicio de la Nación,
DECLARAMOS

1. La idea de Autonomía ha estado ligada de manera indivisible, desde largo tiempo atrás, al propio concepto de Universidad, en una dimensión que va mucho más allá de un simple sistema administrativo y de cogobierno. Resulta extremadamente difícil concebir la búsqueda del saber y la enseñanza de las ciencias y las humanidades dentro de una institución sometida a las restricciones que suelen aparecer en las universidades que no gozan de plena libertad de pensamiento.

2. En Venezuela, la autonomía es una tradición de muy larga data y profundamente sentida por los universitarios. Una vez producida la ruptura del vínculo colonial, la idea de autonomía se vio acrecentada bajo el amparo de los Estatutos Republicanos, elaborados por la propia Universidad de Caracas y promulgados por el Libertador, el 24 de junio de 1827, acompañado por el Dr. José María Vargas, a quien Bolívar designó como Rector.

3. En nuestro país, los gobiernos autoritarios siempre han desarrollado políticas orientadas al control de la universidad. Ya en fecha tan lejana como 1883, el General-Presidente Antonio Guzmán Blanco despoja a la Universidad de Caracas de los bienes que Simón Bolívar le había otorgado con la intención de que las rentas derivadas de dichos bienes sirvieran para garantizar su independencia financiera. A partir de ese momento, la negación de la autonomía, y la lucha por recuperarla, se ha mantenido históricamente, especialmente al producirse su total eliminación bajo las dictaduras de Cipriano Castro, Juan Vicente Gómez y Marcos Pérez Jiménez. La UCV ha sido desde siempre consecuente cuestionadora de los regímenes personalistas y autoritarios y combativa luchadora en su contra, sufriendo consecuentemente los embates de los mismos.

4. El régimen autonómico se recuperó plenamente al ser promulgado el Decreto-Ley de restitución de la autonomía por la Junta de Gobierno, bajo la presidencia del Dr. Edgar Sanabria, el 5 de diciembre de 1958. Desde entonces, este principio ha regido nuestras universidades autónomas, con el derecho a su pleno ejercicio, a pesar de que las reformas que sufrió la Ley de Universidades en 1970 desmejoraron sensiblemente el sistema autonómico.

5. En 1999 la Autonomía Universitaria adquirió rango constitucional en los términos más amplios. En efecto, la Asamblea Constituyente incorporó en el texto de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela el artículo 109, el cual establece que “… Las universidades autónomas se darán sus normas de gobierno, funcionamiento y la administración eficiente de su patrimonio (…) Se consagra la autonomía universitaria para planificar, organizar, elaborar y actualizar los programas de investigación, docencia y extensión. Se establece la inviolabilidad del recinto universitario”. Sin embargo, desde los aciagos días de la toma de la Sala de Sesiones del Consejo Universitario, en el año 2001, la UCV ha tenido que enfrentar la terrible paradoja de un gobierno que, aunque asumió el establecimiento de la autonomía universitaria como norma constitucional por parte de la Asamblea Constituyente, y su posterior aprobación por el pueblo venezolano en referéndum, ha desplegado al mismo tiempo una de las más brutales y anti-universitarias políticas de agresión puestas en práctica en nuestro país en muchos años. Al ver sistemáticamente frustrados sus propósitos de doblegar a la universidad, el gobierno, de manera simultánea a la intensificación del cerco presupuestario y al desconocimiento de las normas de homologación, se ha quedado de brazos cruzados frente al empleo de las más diversas formas de violencia dentro de los campus universitarios. Esta violencia se ha objetivado en el uso recurrente de la intimidación y la amenaza en contra de autoridades académicas y miembros de la comunidad universitaria por parte de individuos y grupos, que públicamente se han asumido como simpatizantes del gobierno, llegando en no pocas ocasiones al uso de armas de fuego y a la destrucción del patrimonio de la universidad. El último de estos episodios tuvo lugar el pasado 15 de noviembre, cuando grupos de encapuchados lanzaron explosivos contra el Edificio del Rectorado e incendiaron dos automóviles pertenecientes a la UCV, mientras que otro grupo lanzaba bombas lacrimógenas en la Escuela de Derecho y en el sótano de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales.

6. A pesar de que la UCV ha denunciado innumerables veces ante los correspondientes organismos del Estado (CICPC, Fiscalía, Defensoría del Pueblo, etc.) las numerosísimas acciones violentas ocurridas en nuestro campus universitario, ninguna de ellas ha encontrado una respuesta oportuna, y en los pocos casos en los que se han iniciado investigaciones, jamás se han presentado resultados de las mismas, ni mucho menos se ha dado con los autores de dichos actos.

7. Como si todo lo anterior no fuera suficiente, cuando las autoridades de la UCV han intentado tomar medidas, para mantener el orden y restablecer la normalidad de la vida universitaria, tal y como sucedió en días recientes, el gobierno ha aplicado para impedirlo la estrategia del Allanamiento Jurídico de la Autonomía, por medio del empleo del Tribunal Supremo de Justicia para favorecer y aumentar el control y la injerencia gubernamental sobre la universidad.

8. La impunidad de los ejecutores de la violencia no sólo es reforzada por la inoperancia de los organismos de seguridad del Estado, sino que las propias conductas violentas son estimuladas por el insólito comportamiento de voceros gubernamentales de tan alto nivel como la Ministra del Poder Popular para la Educación Superior y el propio Presidente de la República. Cabría aquí preguntarle a la Ministra Córdova si la ofensa y el oprobio son los valores que pretende promover en los campus universitarios, en abierta violación del Código de Etica del Profesorado. Al Ciudadano Presidente de la República le preguntamos, en su condición de militar retirado, cuál habría sido la conducta del Director de la Academia Militar si un Cadete lo hubiese ofendido e insultado públicamente. ¿Qué habría sucedido con ese Cadete?

9. Es de la mayor importancia dejar perfectamente claro ante el país y la comunidad internacional que la decisión tomada en días pasados por las Autoridades de la UCV, al sancionar disciplinariamente a un estudiante por haber violentado las normas internas de convivencia de la institución, está estrictamente apegada a Derecho, orientada a evitar la anarquía y sustentada en el cumplimiento de los reglamentos y leyes que rigen el funcionamiento de las universidades autónomas en Venezuela.

10. La Comunidad Universitaria Venezolana, y en particular la Ucevista, está plenamente comprometida, sin distinciones de ninguna naturaleza, con el desarrollo de la Nación y con su futuro, por medio de la producción de conocimiento científico, humanístico, tecnológico y cultural, y, en consecuencia alertamos a la opinión pública nacional e internacional de los graves resultados que puede tener para nuestro país el agobiante acoso a que están siendo sometidas las universidades venezolanas, y en particular la Universidad Central de Venezuela, cuya Ciudad Universitaria de Caracas forma parte del Patrimonio Cultural de la Humanidad, y cuya historia de casi tres siglos está integrada de manera fundamental a la identidad cultural y social del pueblo venezolano.

Por todo lo anterior, EXIGIMOS al Ejecutivo Nacional que cumpla lo establecido en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, especialmente lo consagrado en el Artículo 109, y que se le otorgue a las Universidades Autónomas el trato digno y respetuoso que merecen en consonancia con la alta responsabilidad social que las mismas cumplen en beneficio de la nación venezolana. Igualmente, demandamos a los organismos del Poder Moral y del Poder Judicial, igualdad y celeridad en el trato de todos aquellos casos en los cuales las universidades venezolanas han reclamado seguridad, protección y justicia.

¡La Universidad sólo es posible en Libertad y Democracia!


POR EL FRENTE UNIVERSITARIO EN DEFENSA DE LA AUTONOMIA

*Documento leído en el acto celebrado en el auditorio de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV el 5 de diciembre de 2011, con motivo de la celebración del día del profesor universitario

lunes, 5 de diciembre de 2011

Revolucionarios eran los de antes

Martín Krause
La Nación, 05/12/11

Las rebeliones estudiantiles en Chile llamaron la atención por su extensión y por su violencia, teniendo en cuenta que ese país había llegado a convertirse en un modelo de buena conducta cívica, con políticas consensuadas entre el gobierno y la oposición, tanto en el actual gobierno como en los anteriores. La rebelión puso en el candelero y la cima de la fama a una joven de 23 años, Camila Vallejo, militante de la Juventud Comunista y presidenta de la Federación de Estudiantes. Los principales reclamos se envuelven bajo la bandera de la educación pública gratuita.

Esta misma consigna se destacaba en forma prominente en la remera de René Pérez Joglar, líder de Calle 13, durante la ceremonia en la cual el grupo musical puertorriqueño se llevó la mayoría de los premios Grammy Latinos.

Es curioso, los jóvenes revolucionarios de hoy levantan banderas que llevaron a la práctica los liberales del siglo XIX. Todos sabemos que el gran impulsor de la educación pública en la Argentina fue Domingo Faustino Sarmiento. Luego, la primera ley de "educación universal, obligatoria, gratuita y laica" (Nº 1420) se sancionó durante la presidencia de Julio Roca. El Día del Maestro, aún hoy, se celebra el 11 de septiembre, aniversario de la muerte de Sarmiento.

Canta René en el tema "Canta Pueblo", parte del álbum Entre los que quieran , que recibió un Grammy al álbum del año: "Yo uso al enemigo, a mí nadie me controla. Les tiro duro a los gringos y me auspicia Coca-Cola. De la canasta de frutas soy la única podrida. Adidas no me usa, yo estoy usando Adidas./ Mientras bregue diferente, por la salida entro. Me infiltro en el sistema y exploto desde adentro. Todo lo que les digo es como el Aikido. Uso a mi favor la fuerza del enemigo".

Y mientras todos los jóvenes saltan al ritmo de la canción en sus zapatillas y jeans de marca, con el puño cerrado en alto, se sienten parte de la revolución. Al final del recital, todos a comer a McDonald's.

Los revolucionarios de unas décadas atrás se planteaban cambiar el mundo (con intenciones para bien, aunque con resultados para mal) y estaban dispuestos a dar la vida por una utopía, además, internacionalista. Las agrupaciones en las universidades en los años 70 discutían si la insurrección armada incluiría a los campesinos o a los pequeñoburgueses; los de ahora piden más apuntes o mayores facilidades para aprobar las materias. ¿Qué explica esto?

domingo, 4 de diciembre de 2011

Milicias y TSJ tratarán de cercar las universidades en 2012

Maru Morales
El Nacional, 04/12/11

La suspensión de las elecciones es el nuevo modus operandi oficialista para interferir en la vida académica. Alumnos pro gobierno inscriben planchas con nombres similares a las opositoras para confundir. Las milicias estudiantiles se perfilan como brazos armados en las casas de estudio.
 
La sombra del pensamiento único se cierne sobre las universidades autónomas. Actos vandálicos contra la comunidad y su infraestructura, sabotaje de los procesos electorales internos y dictámenes del Tribunal Supremo de Justicia ­sin mencionar el drástico recorte presupuestario­ son algunos de los mecanismos utilizados.

"La estrategia del Gobierno en su intento de desmontar el Estado de Derecho democrático tiene varias fases: primero, descalificar a quienes piensan distinto; segundo, crear estructuras paralelas, y tercero, aprobar leyes que sustentan su accionar. Cuando nada de eso funciona, entonces recurre al TSJ porque se supone que sus decisiones son de obligatorio cumplimiento", señaló el secretario de la Universidad Central de Venezuela, Amalio Belmonte.

A su juicio, el máximo tribunal no actúa como el ente que imparte justicia con equidad, sino como el brazo jurídico del Ejecutivo para imponerle a las universidades dos cosas: un criterio de comunidad académica que se ajuste a un proyecto político y un mecanismo electoral que ofrezca las condiciones más favorables para los movimientos que respaldan ese proyecto. 
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viernes, 2 de diciembre de 2011

En clave de incertidumbre

Graciela Acevedo
UDO-Sucre

Cualquiera que se acerque en estos días a la sede del Decanato del Núcleo de Sucre experimentará la incertidumbre en una acepción muy precisa, la de la perplejidad. No es para menos; motivos de la mayor perplejidad son las puertas clausuradas del despacho decanal, las paredes manchadas con ofensas imposibles de pensarse como discurso universitario, el miedo rondando -por lo menos en la imaginación de los trabajadores de Cerro del Medio-, los cuentos de amenazas de saqueos, de desvalijamiento de los automóviles, la descripción de cómo algunos funcionarios rotan sus sedes de despacho por temor al secuestro, la reducción de hecho de las horas de trabajo, la impunidad frente a la ocupación del vital espacio académico, el dilatado tiempo de una medida extrema –la toma, sin que ella resuelva la problemática planteada (si la hay)– que convierte a la sede del gobierno del Núcleo en un “territorio liberado” sin ley, y, por sobre todo, el desconocimiento de la validez de la causa de esta situación y el silencio oficial. 
 

lunes, 28 de noviembre de 2011

Simposio del CENDES de la UCV

Educación, convivencia e instituciones
Pilares de una visión compartida


Lugar: Auditorio de la Casa del Profesor de la UCV (al lado de la Parroquia Universitaria)

Días: jueves 1° de diciembre y viernes 2 de diciembre de 2011

El derecho a la dignidad: entrevista con Camila Vallejo, vocera del movimiento estudiantil chileno

Oleg Yasinsky
LAISUM, México, 27/11/11

Santiago de Chile. Un renovado movimiento estudiantil crece en Chile desde mayo de este año. Son ya seis meses de protestas en las calles, asambleas y articulaciones con otros sectores de la sociedad, bajo la demanda primera de un nuevo modelo de educación que se traduce en “una demanda contra el sistema político y económico en general”.
Camila Vallejo, una joven de veintitrés años, estudiante de la carrera de Geografía, se convirtió en una de las figuras más visibles del movimiento más importante en Chile desde la llegada de la Concertación. Presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, militante de las Juventudes Comunistas, Camila es el centro de atracción de los medios de comunicación. Todos hablan de su particular belleza, de su discurso fresco o “duro”, de su fortaleza dentro de un movimiento que, a pesar de la represión ejercida durante sus movilizaciones, se mantiene de pie.

Para conseguir una entrevista con Camila la fila es larga. Medios de comunicación de muchas partes del mundo la quieren entrevistar y la espera puede tardar semanas. Esta es la primera que le concede a un medio de origen mexicano, y se refiere a los retos y esperanzas del movimiento, a los logros obtenidos y a los temores actuales.
Camila habla de la influencia de las redes sociales y afirma que ni el facebook ni el twitter “han levantado este movimiento”; al gobierno de la Concertación lo define como “la otra derecha” en Chile y, finalmente, saluda a los estudiantes de la unam y envía un mensaje a los jóvenes de América Latina.

De su actual protagonismo o liderazgo, Camila afirma que no tiene tiempo de que se le suban los humos a la cabeza. “Nosotros estamos en las cámaras, en las reuniones y haciendo mil cosas, pero se olvidan de todo el trabajo que están haciendo los compañeros, y sin ellos no sería posible esto. No serviría de nada si nosotros convocamos a una manifestación o una jornada y vamos sólo nosotros. Quien está construyendo la base de este movimiento son todos los estudiantes, trabajadores, profesores que trabajan a diario. Esto lo tenemos claro y ha ayudado mucho a no permitir que se nos suban los humos a la cabeza.”
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La autonomía de la Universidad

Jorge Cuesta
LAISUM, México, 26/11/11


ANÁLISIS DEL PROBLEMA

Quien considera la vida de la Universidad durante los últimos años, la ve esclavizada, es decir, ve los estudios desnaturalizados y defraudados por dos distintas exigencias que se disputan el prestigio y el usufructo de la cultura, aunque no la responsabilidad y el esfuerzo que significa: una política y otra económica; pero cuya naturaleza, no obstante, es la misma en los dos casos, ya que el espíritu de cada una de ellas es servirse de la cultura, convirtiéndola en el instrumento de un beneficio personal antes que reconocer y servir a la finalidad superior que le es propia. La corrupción de los estudios, en efecto, tan insistentemente invocada en los círculos universitarios como la justificación de una reforma de la Universidad, no puede ser justamente concebida de otro modo que como la preponderancia en el espíritu de estudiantes y profesores del interés personal sobre el ánimo desinteresado de la cultura. La representación común que se da de este acontecimiento es que se han distanciado entre sí o que se han puesto en desacuerdo los fines de la enseñanza y los fines de la sociedad, en virtud de lo cual se cree necesario reformar o la una o la otra, para lograr la armonía que devuelva a los estudios la perdida conciencia de su utilidad y aun la utilidad misma. Sin embargo, la realidad es que, sin tener un poder efectivo para llevar a cabo esa vaga y utópica reforma, cada quien está dispuesto a dar satisfacción en los estudios antes que a los fines que va a perseguir o que ya persigue su vida en el mundo económico o político, que a los que persiguen los estudios por sí mismos en la vida de la cultura; de tal modo que, forzados por el espíritu que desconoce su naturaleza, los estudios y la Universidad sólo se sienten cada vez más desprovistos de un sentido social absoluto o de "una filosofía", como muy exactamente se ha llegado a decir.

La descripción que se hace del hecho en la mayor parte de las ocasiones no tiene por objeto sino protegerlo y, por decirlo así, corroborar y ahondar más la corrupción de que se trata. Pero no creo que sea posible, después de la nueva ley universitaria y después del escándalo escolar a que se debió su expedición por el gobierno, que se retarde por más tiempo, despreciando esta oportunidad de hacerlo fructuosamente, el análisis del problema y la clara resolución de él.

La Universidad ha sido abandonada por el Estado, no sin un gesto patético muy significativo, "a sus propios fines", en compañía de unos recursos económicos tan exiguos que no alcanzan para pagar el precio de una vacilación costosa o de una nueva experiencia sin éxito; además de que pesa sobre la Universidad la amenaza de que, si fracasa en esta aventura, vuelva a recibir "sus fines" del espíritu más empeñado en desconocérselos. La Universidad, pues, cuenta sólo con unas cuantas horas y con unos cuantos recursos para decidir y establecer su existencia y, con ella, la de la cultura nacional; de un titubeo, no más, depende que cambie su existencia definitiva por su definitiva muerte.

Decimos que son dos las exigencias que han pesado sobre la Universidad para impedirle cumplir con "sus propios fines", una política y otra económica, las que en esencia son inseparables. Reconocido el hecho, se pretende, por cierto partido, para remediarlo, cambiar los fines de la Universidad y, en general, de la enseñanza, o, en otras palabras, cambiar su filosofía, mientras se pretende, por otro partido, con el mismo objeto, cambiar la filosofía o los fines de la sociedad. No nos detendremos a examinar la validez de estos proyectos revolucionarios y románticos, pues nos basta observar que, aun suponiendo que fuera posible la realización de cualquiera de ellos, la Universidad no va a tener ni tiempo ni capacidad para lograrla, ya que se trata nada menos que de cambiar la naturaleza de las cosas. Por otra parte, la Universidad reconocería pronto la insensatez de haberlo deseado, exponiéndose a un fracaso que estará sin duda al término de cualquiera de las dos experiencias, sólo por el hecho de que bastará un tropiezo para que la considere fracasada el ánimo político que espera disfrutarla, como un botín apenas se aflojen las manos que van a detentar su destino. No tiene la Universidad ocasión, pues, sino de reconocer "sus propios fines" y defenderlos de quienes están interesados en desvirtuarla y corromperla, además de que no es otra cosa lo que puede y debe realizar. Y reconocer "sus propios fines" y dedicarse a cumplirlos mostrará a los ojos de la nación tan vivamente esos fines, que es posible esperar que no pueda entonces falsificarlos ni ocultarlos quien lo desea en su personal beneficio político.
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Terrorismo universitario

Juan Carlos Apitz
Tal Cual, 28/11/11


La pervivencia de grupos violentos progubernamentales en la Universidad Central de Venezuela, como el Frente Patria Universidad, el Frente Estudiantil "Voces por la Unidad", el Movimiento Estudiantil "M-28", entre otros, demuestra que el terrorismo de Estado tiene infinitas caras. Ahora bien, el mínimo rigor intelectual exige acercarse a qué es el terrorismo. Así, entre los rasgos distintivos del terrorismo habría que admitir: 1º. Ejercicio de la violencia; 2º Acoso a una persona o colectivo social; 3º.

Atemorizar a la población; 4º. Actuar al margen de la ley.

Sin embargo, definir el terrorismo como compatible con los fines del Estado supondría negar la naturaleza del mismo, puesto que el terrorismo se opone al bien común, que es el fin primario y fundamental del Estado como forma organizada de la sociedad. A esta incompatibilidad se acogen muchos para negar la posibilidad de un Estado terrorista, que es nuestro caso, pero obvian que un Estado puede interpretar como bien común propio el cercenamiento del bien común de otro Estado o incluso una facción de la propia sociedad. Si además añadimos que el Estado está gobernado por un grupo reducido de personas que ejercen el poder, en la medida que su estructura sea más opaca o autoritaria se darán más posibilidades de que desde el mismo se ejerza el terror. Luego, el acoso a un colectivo social desde el Estado tiene dos vertientes: 1) El enemigo ideológico, y, 2) El enemigo existencial. El primero es aquel que se constituye como tal porque la facción dominante del Estado ­que suele coincidir con quien gobierna­ considera que esa otra atenta contra la concepción de Estado concebido por el grupo mayoritario. El salto cualitativo de contrincante político a enemigo ideológico es una de las consecuencias que se derivan de la personalización del Estado en la ideología dominante. La referencia y el grado de acoso al enemigo será proporcional al peligro de su inserción social. Este tipo de terrorismo es el que ha conducido a muchos gobiernos al acoso y represión del potencial enemigo político. A su vez, el enemigo existencial es al que se le niega el derecho a ser. En este caso el terror alcanza su máxima expresión. Aunque podría parecer absurda esta referencia, en la historia se han sucedido casos con mucha mayor frecuencia de lo que parece; por ejemplo: la persecución nazi al sionismo, o la esclavización de refugiados. El Estado, que debería ser el garante del bien común, a veces atemoriza a la población para mantener sumisas y controladas las opciones políticas divergentes a las que asume el poder que gobierna.

El terrorismo es una misma amenaza que procede de grupos revolucionarios marginales, Estados dictatoriales, Estados revolucionarios o Estados pseudodemocráticos. El fin no justifica los medios, incluso para quienes soportados por un supuesto igualitarismo social pretenden imponer su orden en la comunidad universitaria.

Finalmente, de todos los rasgos que con todo tipo de terrorismo comparte el de Estado, el más grave es la actuación al margen de la ley. Precisamente, la impunidad la logra desde la ausencia de justicia que el Estado mismo desde sus entrañas se garantiza. Ante el terrorismo de Estado, en la UCV no debe haber impunidad sino expulsión. ¡Cada quien tiene la suerte que se merece!

Agresiones a la universidad

Juan Páez Ávila
Tal Cual, 28/11/11

En un país en el que todavía es factible que impere en la mentalidad de sus gobernantes una concepción autoritaria, caudillista y militarista para gobernar, la primeras víctimas del autoritarismo, el caudillismo y el militarismo, generalmente son las universidades, los centros de discusión y formación crítica del profesorado y en particular del estudiantado, sin descartar el grado de conciencia ciudadana demostrada por empleados y obreros, que si bien tienen objetivos distintos a los del proceso de enseñanza-aprendizaje, han tenido y tienen la oportunidad de compartir sus luchas por sus legítimas reivindicaciones económicas y sociales, con la defensa de las libertades públicas y en especial de la libertad de cátedra y de investigación que requieren las universidades para cumplir sus fines académicos y científicos.

De allí, tal vez, surge la ambigüedad en la conducta de profesores y estudiantes, sobre todo con rango de autoridades, frente a la exigencia del gobierno "revolucionario" del presidenteChávez, de extender el voto a empleados y estudiantes para elegir las autoridades que deben conducir los destinos de nuestras máximas casas de estudio. No la aceptan, no sólo porque es ilegal, sino también porque un universo de electores distinto al Claustro Universitario, pueda distorsionar los objetivos de formación científica, tecnológica y humanística de los educandos, propios de toda universidad, a la hora de elegir autoridades.

El objetivo del gobierno no es, desde luego, la transformación de la universidad en un centro superior de la excelencia, y ni siquiera de una mayor democratización de esas casas de estudio, al darles participación a empleados y obreros para elegir autoridades. Algo que sólo puede plantearse un gobierno formado por los mejores cerebros políticos del país y de una firme vocación democrática, y no un régimen mayoritariamente dirigido por mediocres, corruptos y de tendencia represiva.

Las universidades pueden aceptar el reto y derrotar a los mediocres candidatos del gobierno en elecciones universales, no sólo porque el autoritarismo y el militarismo son rechazados por la mayoría de la comunidad universitaria, sino también porque ésta puede elegir a los mejores o a las más calificadas autoridades, en sus distintos niveles, desde el Rector hasta los directores de escuelas.

De parte del gobierno ese planteamiento no es científico ni democrático, sino demagógico, que hábilmente lo coloca al lado de sectores mayoritarios de la comunidad universitaria. Para enfrentarlo hay que ser firmemente partidario de la excelencia educativa y verdaderamente democrático.

Si por mandato legal, para ser rector, vicerrector, secretario, decano o director de escuela e institutos de investigación, se exige haber alcanzado el más alto rango académico de Profesor Titular o Asociado, se reduce el riesgo de que una elección masiva pueda obstaculizar la buena marcha de la universidad en el cumplimiento de sus fines últimos.

Después de más de cuatro décadas de democracia nacional y en particular universitaria, de funcionamiento de su autonomía, un gobierno autoritario es rechazado por la mayoría de los estudiantes, empleados y obreros de las universidades autónomas.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Estado de Derecho en la UCV

Nicolás Bianco
El Nacional, 27/11/11

Con el carácter soberano, democrático y el invariable apego al Estado de Derecho y a la estricta aplicación de la Constitución Nacional, a la ley de universidades vigente y a los reglamentos elaborados bajo el precepto del artículo 109 de la carta magna, que otorga a la universidad pública venezolana no sólo su autonomía sino el dictado de sus normas internas, nuestra máxima instancia directiva, representada por el Consejo Universitario, expulsó a un bachiller de la Escuela de Trabajo Social de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales.

Algunos meses atrás el estudiante Pedro Trejo Camacho cayó abatido a las puertas de la Escuela de Administración y Contaduría. Sus compañeros convocaron a las autoridades del rectorado, presididas por Cecilia García Arocha Márquez, a las decanas y decanos y al director de seguridad, para concretar medidas que garanticen la vida.

El auditorio de la Facultad de Farmacia estaba desbordado. El bachiller expulsado irrumpió en la discusión con palabras y expresiones difamatorias, injuriosas, ofensivas e irrespetuosas en contra de la rectora. Los estudiantes y nosotros como autoridades le reclamamos. Siguiendo su conocida trayectoria pendenciera arreció con los insultos. Los propios estudiantes lo repelieron y tuvo que abandonar el lugar.

Nuestra gestión ha presentado 48 denuncias ante el Cicpc y la Fiscalía General. Toda clase de actos terroristas, destrucción del patrimonio institucional, infamias e injurias, bombas y C4, gases lacrimógenos tóxicos, incendio de automóviles, acoso y difamación contra la rectora en sitios públicos en las manifestaciones de protesta. En fin, tres años y casi seis meses en los que Venezuela entera ha reconocido las bandas terroristas con el grito característico de "revolucionarios socialistas". Ningún caso ha sido aclarado por los organismos. El bachiller expulsado es el protagonista principal de varios de esos actos delictivos.

Fundamentados en el Estado de Derecho que rige nuestros actos se pudo instruir el expediente, el Consejo Universitario se abocó a su análisis y expulsó al estudiante, respetando sus derechos jurídicos y humanos.

Muy por el contario, el Presidente de la República lo calificó de "héroe de su revolución", y continuó con el insulto impune en contra de la UCV y sus autoridades, insulto del que se hicieron eco el canciller, la ministra de Educación Universitaria, la fiscal general y, de manera mucho más grosera, la "defensora del pueblo".

Más aún, el martes 22 cuando nos dirigíamos al Aula Magna, ese minúsculo grupo de violentos intentó agredir nuevamente a la rectora y al grupo de autoridades. Nuestra respuesta y la de cientos de familias congregadas entre las "nubes de Calder", en medio de la alegría, la fe y la esperanza, fue la de completar la graduación de 1.400 estudiantes de posgrado, en casi todas las disciplinas del saber y así no sólo establecer un récord histórico de venezolanos y ucevistas que liderarán el proceso de reconstrucción nacional, sino rechazar el odio, el engaño y el resentimiento.

Son pocos los peldaños que nos separan de unas extraordinarias y masivas primarias. Luego, a ganar abrumadoramente las nacionales, gobernaciones y alcaldías. El trabajo por hacer es enorme. La Universidad Central de Venezuela del siglo XXI, más autónoma que nunca, estará con nosotros, en pleno Estado de Derecho, liderando el camino.

jueves, 24 de noviembre de 2011

¡Muera la inteligencia!

Fernando Rodríguez
Tal Cual, Editorial, 24/11/11

Por conocido no vamos a echar el cuento de ese grito salvaje que una bestia fascista lanzó a la cara del filósofo Miguel de Unamuno. Pero sí apuntar que éste alcanzó la perennidad como símbolo del despotismo. Y es lógico que así sea: la inteligencia, por naturaleza, es libre, crítica, negativa, innovadora, inquisidora, inestable, polifónica, moviente, viva.

Por tanto opuesta a lo único, a lo estático, a lo establecido, a lo incambiable, a lo inerte, al poder que tiende a perpetuarse. Por eso es incompatible con la bota que pinta Weil, y en general con todo lo que quiere contraponer la fuerza a la libertad.

Uno de los emblemas seculares de esa inteligencia es, sin duda, la universidad. Y durante estos ya largos años de democracia pervertida el gobierno no ha hecho sino tratar de domeñar esa institución, la inteligencia pues.

Para ello ha hecho de todo: asfixiarla económicamente, crearle universidades-chatarra paralelas, patrocinar las más variadas formas de violencia ­desde tomas hasta cuarenta y tantos atentados en la sola Universidad Central, disposiciones jurídicas grotescas como la elección de autoridades donde hasta los vendedores de piratería electrónica podrían terminar votando, insultos y devaluaciones cotidianos. Y no han podido ni siquiera mejorar los numeritos electorales de sus adeptos, entre profesores y alumnos, que los reducen a una pequeña minoría, vergonzante y, muchas veces, violentista.
Por supuesto que la han dañado en su calidad, construida en tantos años y por tantas vidas y con no pocos sacrificios, pero ahí sigue, al parecer dispuesta a que el enemigo no se apropie sino de sus ruinas.

En estos días hemos visto nuevas arremetidas, cada vez más impúdicas y descocadas contra la universidad. Del Presidente para abajo, entre ellos la ministra del ramo, la fiscala y la defensora del pueblo, han puesto el grito en el cielo porque votaron por un año a un estudiante debido a hechos públicos e injustificables en cualquier comunidad civilizada. Ellos justamente, que han permitido o patrocinado las innumerables criminales tropelías contra la universidad sin que haya hoy un solo responsable.

Ahora glorifican y defienden al agresor de la dignidad de la muy tolerante, excesivamente tolerante y frágil universidad, y casi lo beatifican a priori. Interviniendo así en la odiada autonomía, practicando el más descarado encubrimiento, legitimando la violencia. Es más, parece que la fiscala hasta va a iniciar una acción legal porque dicho acto de elemental higiene es una violación de la Constitución, semejante dechado de imparcialidad. La ministra que había congeniado con el Consejo Universitario y condenado la violencia, ucevista ella, unas horas después salió en defensa del violento sancionado, lo cual da hasta pena ajena por la señora. La defensora es bien conocida por su independencia y coraje para defender el Poder.

Pero ahora el Presidente parece que también planea unos consejos estudiantiles que tratarían de anular la auténtica representación estudiantil, confeccionados con su propia gente y sus billetes, como ha hecho con sindicatos, gremios, organismos estatales y municipales electos. Hasta de milicianos los quiere, en fila y derechitos. Va a ser difícil, Comandante.

La frase con que el fascista español completaba su deseo de asesinar a la inteligencia era: "¡Viva la muerte!".

miércoles, 23 de noviembre de 2011

La política intemperante ahoga la vida universitaria

José Rafael Díaz
UDO-Sucre, 23/11/11

La vida universitaria plena es una experiencia única ya que permite la confrontación libre de las ideas y exige el respeto de las diferencias. Bajo estas premisas, la eficiencia, el respeto a los reglamentos, la negociación, la formulación de planes y el reconocimiento de las fallas deberían ser hechos cotidianos. El llamado de atención y las críticas hacia el ejercicio del poder universitario deberían ser tomados en cuenta para enderezar el rumbo y alcanzar el bien común.

No ocurre así en el Núcleo de Sucre. Las acciones y opiniones de quienes piensan de manera diferente no son, en general, bienvenidas. En pleno siglo XXI, en el Núcleo se insiste en progresar con las gríngolas y las orejeras bien apretadas. Quien insiste en hacer oír su voz es sometido al odio intra y extramuros.

Ruptura del ejercicio autonómico

Eleazar Narváez
Tal Cual, 23/11/11

El principio universitario sigue incólume ahí, sin modificarse, en la Carta Magna del año 2000, en la Ley de Universidades de 1970 y en la Ley Orgánica de Educación de 2009. Aparentemente no hay de qué quejarse. Los voceros del régimen dicen que no pasa nada, que la universidad sigue siendo autónoma. Y otros, de modo verdaderamente sorprendente, afirman que esa institución es hoy más autónoma que nunca. En ese plano, en el de la letra constitucional y en el de los textos legales, todo muy bien, disfrutamos de autonomía universitaria, la vigencia de ésta no se ha quebrantado.

Pero dolorosamente, en otro plano, en el de los hechos, la realidad dice otra cosa. Desgraciadamente, como lo he sostenido en reiteradas ocasiones, la autonomía en nuestro país tiende a convertirse, cada vez con mayor intensidad, en letra muerta. Vuelvo a señalar esto en unas circunstancias en las que se producen otros ataques terroristas a la UCV para desestabilizarla, con un saldo de dos vehículos incendiados y una única respuesta institucional, la de sus autoridades me refiero, que promueve de modo incomprensible la desmovilización de la comunidad universitaria, al suspender, desde el martes 15 de los corrientes, todas las actividades hasta nuevo aviso.

Estos hechos, aunados a varios otros ocurridos recientemente días atrás, tales como la toma violenta del edificio del rectorado y el secuestro de autoridades y trabajadores, con el uso de artefactos explosivos, así como las agresiones a miembros de los centros de estudiantes de las Escuelas de Derecho, Ciencias Políticas y Estudios Internacionales, no hacen más que profundizar la ruptura del ejercicio autonómico en nuestra institución, ya seriamente afectado tanto por la asfixia presupuestaria que le impone el Gobierno, como por las recurrentes arbitrariedades del Tribunal Supremo de Justicia, entre otros factores.

No menos graves resultan algunas señales de conformismo y pasividad ante tales hechos. Sería muy terrible que éstos desencadenaran en los miembros de la comunidad universitaria un miedo paralizante, con poca o nula capacidad para enfrentar esa violencia más allá de la queja y la denuncia permanente en los diferentes medios de comunicación.

Recuerdo ahora unas palabras de Almudena Grandes, contenidas en un artículo suyo publicado en El País el pasado 14 de este mes, las cuales, si bien estuvieron dirigidas a los españoles con motivo de sus elecciones el 20 de noviembre, podrían inspirarnos un poco para responder a los grandes retos que hoy tenemos en la UCV y en las demás universidades aún no secuestradas por el régimen: “Nuestro futuro está en nuestras manos, pero todos los caminos para conquistarlo pasan por la derrota de la resignación”

Derrota, en nuestro caso, de la resignación al deterioro progresivo y letal de las condiciones necesarias para el ejercicio de la autonomía.

martes, 22 de noviembre de 2011

"Hoy la situación es diferente en beneficio de los docentes"

El Nacional, Siete Días, 20/11/11

Entrevista a Héctor Navarro
 
El diputado y ex ministro de Educación reconoce que los sueldos de los profesores "no son muy buenos", pero considera que se debe a los problemas financieros que vivió el país hace tres años

Héctor Navarro ­ingeniero eléctrico, profesor universitario jubilado, ministro de Educación en tres ocasiones, miembro de la dirección nacional del PSUV y diputado a la Asamblea Nacional­ es autor de dos patentes internacionales. Una, desarrollada en Inglaterra, es un instrumento para medir la temperatura con extrema precisión; la otra, es una máquina eléctrica que hizo por interés de una empresa estadounidense. "No me pagan ni una puya por ninguna", dice en su despacho de la Comisión de Contraloría de la Asamblea Nacional, de la cual es presidente. Sin embargo, tuvo el chance que otros no tienen hoy: participar de la generación de conocimiento entre salones y laboratorios, con presupuesto suficiente para sentarse a crear sin apremio.

--Las universidades autónomas están perdiendo a los docentes más preparados por los bajos sueldos y el poco apoyo para la investigación. ¿Cómo evalúa esto? --La situación que describe la denuncié yo y otros compañeros de trabajo a finales de los años ochenta, con la diferencia de que antes había 600.000 estudiantes universitarios y hoy más de 2 millones. El Estado ha hecho esfuerzos muy grandes por ampliar la cobertura.

En 1999, cuando llegamos al gobierno y yo fui ministro de Educación, las deudas de prestaciones sociales de las universidades databan de 1975. Con el esfuerzo que se hizo, mientras hubo recursos, pusimos al día los pagos de prestaciones sociales. Cuando hace 3 años los precios petroleros cayeron hubo que hacer recortes. Entiendo que se están poniendo al día. Los profesores acabamos de recibir un aumento de salario de 40%

"Venezuela había construido una planta profesoral de primera"

El Nacional, Siete Días, 20/11/11

Entrevista a Vladimiro Mujica
 
El profesor venezolano de la Universidad de Arizona afirma que deben hacerse cambios en las casas de estudio pero que el oficialismo busca transformarlas en instituciones dóciles y de pensamiento único

Con una larga carrera en varias universidades del mundo, el venezolano Vladimiro Mujica es profesor titular de la Universidad Estadal de Arizona (Estados Unidos), en el departamento de Química y Bioquímica. Autor de múltiples investigaciones publicadas en medios especializados, uno de sus proyectos actuales es la creación de artefactos que sean económicos, fáciles de manipular y exactos para diagnosticar dengue y malaria.

Mujica es químico egresado de la UCV en 1979, fue docente en esa institución, hizo un un doctorado en Suecia y un posdoctorado en Israel. Relacionado activamente en el medio de la investigación venezolana e internacional durante todo su desarrollo profesional, considera que el Gobierno adelanta un "bien orquestado proceso de asfixia" con las universidades autónomas y que eso arruinará la oportunidad de utilizar el conocimiento para salir de la pobreza.

--El oficio del profesor universitario pareciera que ­según datos de las casas de estudio venezolanas­ ha perdido algo de interés entre los profesionales jóvenes. ¿De qué es síntoma esto? --Esto está ocurriendo en todas partes del mundo en buena medida por la competencia salarial con el sector privado. A eso se añade el hecho de que la educación es crecientemente percibida como un servicio social al que se tiene derecho y del cual se esperan resultados como cualquier otro. Esto, paradójicamente, menoscaba el rol de los docentes porque la educación es un proceso complejo que requiere actuaciones complementarias del educador y el educando. A todo esto hay que añadirle en el caso venezolano los sueldos bajísimos del sector y la politización de todas las decisiones en la materia.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Entre la Plaza Venezuela y los Chaguaramos

Elías Pino
El Universal, 20/11/11

Cuando se encargó el actual equipo rectoral de la UCV escribí un artículo sobre las expectativas que su elección provocaba, pero también sobre los desafíos que debían enfrentar. La masiva votación que los respaldó apuntaba a la búsqueda de un cambio, a través del cual se renovara la academia para cumplir la obligación de estar a tono con los tiempos y también para que, de paso, se escudara de los zarpazos del Gobierno. Eso decía entonces, anhelando el comienzo de una metamorfosis e imaginando cómo el oficialismo se ocuparía de trabar la faena después de la derrota gigantesca que le propinó el claustro. Sobre la conducta del Gobierno resulta fácil escribir ahora, debido a los testimonios de sus planes avasallantes contra la autonomía, pero tal vez no resulte tan sencillo, ni tan políticamente conveniente, detenerse en los desaciertos y en las vacilaciones de las autoridades universitarias ante el compromiso que la comunidad les exigía cuando los puso al frente de la institución. Aquí algo se tratará en adelante, sin embargo.

La estrategia del régimen desde el comienzo de la actual gestión rectoral ha consistido en una propuesta de democratización, con el objeto de establecer el voto de los profesores sin escalafón, de los estudiantes, de los empleados y de los obreros en la elección de los organismos de cogobierno. Una campaña pertinaz, a la cual siguió la intervención de los actos electorales que no cumplían con la apertura del sufragio universal, se convirtió en una interferencia de la convivencia en el campus y en una violación de la Ley de Universidades. Aparte de ser también la negación del sentido común, desde luego. ¿Cómo reaccionaron las autoridades de la más alta casa de estudios frente a la conducta demagógica e insensata de la "revolución"? Aceptaron el chantaje que los obligaba a balbucear argumentos inconsistentes, o a no decir nada que los colocara como enemigos del voto de todos los miembros de la comunidad. Ideas de sobra deben tener los catedráticos del equipo rectoral, pero también los decanos y los representantes profesorales que integran el Consejo Universitario, para oponerse al disparate de unas elecciones dependientes de una masa de sufragantes incompetentes, no en balde se trata de seleccionar con criterios académicos sobre designaciones y asuntos de naturaleza académica que le conceden peculiaridad al fenómeno, que lo hacen diverso frente a otro tipo de elecciones o de escogencias dependientes de la soberanía popular, pero apenas desembucharon tímidos reproches que de nada han servido frente a las prédicas populistas del oficialismo. No dejaron de oponer recursos legales ante el TSJ, pero sin debatir en las áreas de su influencia la demagogia de la "revolución" ni llamar la atención sobre los perjuicios que acarrearía.

Quizá temeroso de perder el apoyo de sus bases, el movimiento estudiantil siguió un derrotero de coqueteos con la extensión del voto, para permitir el crecimiento de factores contrarios a la autonomía y de la idea habitual de universidad con lo cual se ha congeniado en la generalidad de las claustros del mundo occidental que han llevado la educación y la administración de la educación a escalas de excelencia. Más cercanos a la mayoría de los miembros de la comunidad y habituados cada vez más al calor de las multitudes, los líderes estudiantiles se han visto estrechados a comulgar con la insólita democracia que ventila el chavismo, para que sea ya hecho evidente la existencia de una deformación ante cuyo crecimiento parece difícil el encuentro de medicina. De allí que se pueda ver ahora la existencia de un colaboracionismo con el régimen, protagonizado por los autoridades y por la dirigencia de los bachilleres, que conduce a situaciones de parálisis y de carencias de gobernabilidad como las que ahora observamos debido al crecimiento de la violencia ante unas autoridades sin apoyos para detenerla.

Todavía las universidades están bien paradas ante la opinión pública. Las encuestas las colocan de primeras en las escalas de aceptación de los encuestados. Es un logro que nadie puede regatear, debido a que en su seno todavía reina la pluralidad de pensamientos y a la fama bien ganada de los estudiantes en sus luchas contra el Gobierno. El simple hecho de que la "revolución" no las haya tomado del todo, de que se las haya visto negras en la mayoría de las consultas realizadas en la última década, sustenta una orientación del universo consultado que no es susceptible de rebatimiento. Sin embargo, en el caso de la UCV no se han efectuado los cambios a través de los cuales cumpla la autoridad con la renovación de los planes de estudios y de los proyectos de investigación que puedan permitir el fortalecimiento de una manera de entender el mundo, en la cual podamos cobijarnos como sociedad en la lucha contra el autoritarismo. Al contrario, el predominio de la inercia, las divisiones a la hora de tomar medidas frente a anomalías internas, el abandono de las Facultades a sus rutinas sin mayores nexos con la república y, en especial, la incapacidad de proponer un discurso lúcido para las mayorías de la población, capaz de traspasar los límites del campus, no vaticinan situaciones halagüeñas. Quizá las llamas de los carros incendiados hace poco por unos delincuentes disfrazados de universitarios nos impidan ver un panorama tan poco sugestivo, pero se encuentra ubicado entre la Plaza Venezuela y Los Chaguaramos. 

La universidades resisten el deterioro institucional

Gustavo Méndez
El Universal, 20/11/11

La universidad no anda bien. Diversos factores, internos y externos, obturan su funcionamiento. En los últimos cinco años ha estado sometida a un feroz recorte presupuestario, a los paros de profesores y trabajadores, a los ataques del Gobierno, a las sentencias del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y la ofensiva de grupos violentos. Se trata de una carrera de supervivencia donde cada día hay más escollos.

Para el ex vicerrector académico de la Universidad Central de Venezuela (UCV), Eleazar Narváez, las instituciones resisten el ataque oficial."El Gobierno optó por crear un sistema paralelo y asfixiar a las autónomas en su afán de tener universidades apegadas a su proyecto político".

Un paso en ese sentido es el recorte presupuestario que desde hace cuatro años erosiona la autonomía financiera. Cada año el Ministerio de Educación Universitaria aprueba sólo 50% de los fondos exigidos por las casas de estudios.

"Desde 2007 se aplica una política de cero incremento de los presupuestos. La única alza es para cancelar los aumentos salariales", recuerda el Vicerrector Administrativo de la Universidad de Carabobo, José Ángel Ferreira.

Si bien el Gobierno ha aprobado varios créditos adicionales los fondos son para cancelar salarios y deudas laborales. No habrá recursos para la inversión

"No hay previsión de fondos para la ampliación y mantenimiento de la infraestructura, compra equipos e insumos. Así la universidad no puede desarrollarse".

De paro en paro

Si de recursos se trata profesores y empleados son especialistas en la materia. Sólo en 2011 se han convocado más de diez (10) paros de docentes y de trabajadores. Si bien los empleados han firmado acuerdos con el Ejecutivo aún persisten las protestas y los intempestivos cierres de portones y aulas.

Por su parte, los profesores aún no son atendidos por la ministra Córdova, pese a su inquebrantable lucha para exigir el cumplimiento de su contrato. "Seguiremos en la calle hasta que el Gobierno se siente a conversar. Los profesores sólo exigimos el cumplimiento de las normas de homologación y la cancelación de las deudas", expresó el secretario general de la Asociación de Profesores de la UCV, Héctor Moreno.

Los cierres de accesos y de las dependencias han afectado seriamente la planificación y desarrollo de las actividades académicas y administrativas.

Sin derecho a elegir

La Sala Electoral del TSJ también fomenta el caos institucional al interferir en los procesos electorales. A la fecha ha emitido once sentencias para suspender igual número de comicios en ocho universidades incluyendo las cinco autónomas. Para el presidente de la Comisión Electoral de la UCV, Tony Chacón, "son decisiones políticas para desconocer la autonomía de las universidades para darse sus propios gobiernos. Todas las sentencias de la Sala Electoral contradicen el dictamen de la Sala Constitucional". 

"La UCV se queda sin profesores"

Rememorando lo que dijimos al periodista Gustavo Méndez en una entrevista publicada por El Universal el  23/07/06:

En la Universidad Central de Venezuela (UCV) el futuro luce algo ominoso con respecto al personal docente e investigador (PDI). De a poco, por la lentitud en la reposición de cargos la institución se va quedando sin profesores. En estos momentos 51,61% de los 7 mil 588 docentes e investigadores son activos, el resto, es decir 48,39%, son jubilados o pensionados. A ese ritmo, en pocos años habrá más personal fuera que dentro de la Universidad. Sin embargo, el Ministro de Educación Superior, y docente de esa institución, Samuel Moncada, si bien admite la situación antes señalada, acotó, que es necesario implementar una "auditoría académica", pues a su juicio la falta de profesores se agudiza por una deficiente distribución de las cargas académicas, y por ende hay que optimizar la labor de sus colegas. En respuesta, el Vicerrector Académico, Eleazar Narváez, negó el señalamiento y se preguntó: "¿cuál estudio certifica esa apreciación?". En cambio, recordó que a la UCV se le aprobó en el presupuesto de 2006: "un poco más de 7 millardos de bolívares, la tercera parte de lo solicitado, recursos son insuficientes para crear nuevos cargos en la UCV", precisó la autoridad. Así las cosas, lo único cierto hasta el momento son los números que arrojó el estudio Indicadores de la descapitalización de la docencia e investigación en la UCV, de la investigadora del Centro de Estudios del Desarrollo (Cendes) Mabel Mundó, trabajo que expone la realidad del problema de la renovación docente, que junto al proyecto Registro de Información Académica (RIA), conforma el programa para el desarrollo académico que adelanta el Vicerrectorado del ramo.

Se buscan profesores

Laura Helena Castillo
El Nacional, 20/11/11

Los efectos de la crisis económica más severa que han sufrido las universidades autónomas en los últimos años llegaron a las aulas: los docentes mejor preparados dan menos horas de clase o se han ido del país, falta la generación de relevo y el financiamiento para la investigación es limitado. Es la descapitalización del conocimiento.

En la Universidad de los Andes hay cargos de profesores que están vacantes. No son pocos. Lo están a pesar de que tres veces al año, durante los últimos dos, se han abierto concursos para captar docentes. La institución, con sede principal en Mérida ­ciudad universitaria de tradición­ hizo reiteradamente los llamados públicos, sobre todo para materias en las carreras de Medicina, Odontología e Ingeniería, pero nadie respondió.

La falta de interés en formar parte del mundo académico universitario no ha sorprendido sólo a las autoridades de la ULA. Detrás de los efectos sonoros de la diatriba política, de las intensas actividades del movimiento estudiantil, de los capítulos violentos en las casas de estudio, del debate por la autonomía, de las críticas a la metodología de ingreso, hay un modelo de institución que se está desfigurando: cátedras cerradas, profesores que renuncian o dan menos horas de clases, laboratorios vacíos, líneas de investigación enfriadas, conocimiento que se deja de generar y de legar, y capital intelectual que jamás se recuperará. Las deficiencias presupuestarias que sufren en los últimos años las universidades autónomas ya se sienten en los salones de clase.

Este año, en la Facultad de Humanidades de la Universidad Central de Venezuela, 20% de los concursos quedó desierto. La Escuela de Educación de esta facultad tiene más de 5.000 alumnos y es una de las más grandes del país. Aquí el problema adquiere una doble dimensión: falta quienes enseñen a enseñar. "Las escuelas que más sufren son las de mayor tamaño, como la de Educación. Hay vacantes en la cátedra de Orientación Educativa, que imparte varias asignaturas a lo largo de la carrera; para la materia de Sociología de la Discapacidad tampoco hay profesores. En la Escuela de Filosofía no tenemos quien dé Filosofía de la Praxis. En la facultad hay algunas cátedras que se han cerrado porque no hay profesores", ofrece un balance Piero Lo Mónaco, decano de la facultad. 
Texto completo: parte 1; parte 2

viernes, 18 de noviembre de 2011

Conflicto general en la educación

J.A.Aunión
El Pais, 18/11/11
 
Si la crisis la paga la educación pública en forma de recortes y de decisiones que la deterioren, miles de personas la van a defender. A tres días de las elecciones, ese es el mensaje que ayer lanzaron miles de universitarios con una jornada de movilización en una veintena de campus de todo el país, que coincidió con la octava huelga de docentes en la Comunidad de Madrid en lo que va de curso.

Desde anteayer ha habido encierros en universidades, huelgas y manifestaciones en una decena de ciudades y algunos incidentes (los estudiantes cortaron autopistas en Barcelona y Madrid) bajo el lema "la educación no se vende, se defiende". Con la entrada en escena de los campus -que a los recortes añaden entre sus protestas lo que consideran la ofensiva neoliberal encarnada en el proceso de Bolonia y la estrategia 2015 impulsada por el Gobierno-, todo el sector educativo se acaba de movilizar, tras la multitudinaria manifestación del pasado 22 de octubre en Madrid de profesores, padres y alumnos de colegios e institutos de toda España. Y lo hace además con esos nuevos mecanismos asamblearios propios del 15-M que, apoyados en las redes sociales, están tirando en muchas ocasiones desde abajo de las estructuras clásicas como los sindicatos. Esa es "una riqueza" del movimiento, dice el profesor de Filosofía de la Autónoma de Madrid Jorge Riechmann.

¿Cuál autonomía universitaria?

Eleazar Narváez
Tal Cual, 18/11/11

 Hoy recuerdo con nitidez aquel día cuando mi hijo Carlos Ernesto, en ese entonces estudiante de Geografía de la UCV, me acribilló con varias preguntas que no dejaron de inquietarme: ¿qué es la autonomía para ustedes? ¿Por qué hablan tanto de la autonomía si nuestra universidad padece de innumerables problemas internos? ¿Autonomía para qué, viejo? Después de cinco años vuelven a mi memoria esas cuestiones que recibí como una interpelación en ese momento, precisamente cuando me desempeñaba como Vicerrector Académico de esa institución. Son interrogantes que en aquellas circunstancias me invitaron a una mayor reflexión, y en la actualidad siguen exigiendo respuestas muy distintas a las que hemos dado y aún continuamos ofreciendo los universitarios. Esto lo digo con la mayor convicción.

¿Y acaso en la difícil situación que vive la universidad autónoma en el presente,no escuchamos voces de diferentes actores de la comunidad universitaria que se lamentan de la menguada capacidad de movilización en torno al concepto de autonomía universitaria? ¿Es que dicho término ya no logra aunar las voluntades de los universitarios en la defensa de su institución ante los graves ataques que sufre hoy en día de modo sistemático? ¿En verdad hay consenso y claridad acerca de lo que significa hoy la defensa de la autonomía universitaria? Son preguntas que también desafían nuestra acostumbrada manera de pensar y actuar en relación con lo que consideramos, no obstante, un principio clave en la vida universitaria.

Tres planteamientos fundamentales cabe hacer en la búsqueda de respuesta a tales cuestiones. En primer lugar, es preciso advertir que la existencia de la autonomía universitaria no se expresa sólo en lo que está plasmado en la Constitución y las leyes respectivas. Hay una autonomía de "carne y hueso", una autonomía en ejercicio, como parte de un proceso que se desarrolla en ciertas condiciones y con unos protagonistas concretos. En Venezuela son notorios los esfuerzos gubernamentales para deteriorar al máximo ese ejercicio autonómico por distintos medios, con recurrentes presupuestos deficitarios, ataques violentos por parte de grupos afectos al régimen, acoso moral y simbólico, entre otros.

En segundo lugar, es urgente emprender el rescate del sentido fundamental de la autonomía universitaria, con la clara precisión de que las múltiples dimensiones de ésta (académica, administrativa, financiera, etc.) estén al servicio de aquél en los diversos espacios del quehacer universitario. Lamentablemente esto parece haberse desdibujado.

Por último, hay que abocarse a la búsqueda de mecanismos para que la autonomía, sin discriminaciones, sea hecha suya, sentida como un bien primordial e indispensable, por cada uno de los miembros de la comunidad universitaria.

Afortunadamente, estas reflexiones tendremos la oportunidad de continuarlas en este espacio.