martes, 27 de diciembre de 2011

El retorno del Carujo

César Villarroel
Últimas Noticias, 26/12/11

En general, todos los gobiernos (militares y civiles) se han enfrentado a la universidad, pero nunca como ahora un gobierno militar había agredido a lo civil con lo peor de sí

La bellaquería de Carujo (militar) contra Vargas (académico) ha sido registrada, históricamente, como el enfrentamiento entre el cuartel y la universidad. A lo largo de nuestra historia republicana, como lo pronosticara y lamentara Bolívar, lo castrense ha prevalecido sobre lo civil: hasta 1958, 80% de los Presidentes fueron militares. Desde 2006 se ha entronizado, nuevamente, un gobierno militarista, y, como ayer, su principal blanco es lo civil encarnado y enmarcado por la universidad, cuya institución más emblemática (UCV) ha sido objeto de hostigamiento y vandalismo por parte de sectores gubernamentales.
En general, todos los gobiernos (militares y civiles) se han enfrentado a la universidad, pero nunca como ahora un gobierno militar había agredido a lo civil con lo peor de sí: en lo cultural y científico por el desprecio a la calidad, y en lo universitario con "carujitos" que atentan, con total impunidad, contra el recinto y el patrimonio universitario. De hecho, el militar presidente del Psuv parece confirmar lo anterior al considerar a La hojilla como el mejor programa televisivo y al "carujito" vándalo como un revolucionario merecedor de aplauso y medalla.
Pero sería ingenuo considerar los ataques a la UCV como una inquina muy particular contra esta. La verdadera razón es que todo gobierno militar o militarista es, en esencia, no democrático; por eso necesita envilecer o amedrentar al estamento civil para asegurar un silencio temeroso y cómplice ante cualquier fechoría electoral, como el que ruidosamente se oyera en la última elección nicaragüense. La UCV no está siendo atacada por lo que es, sino por lo que representa; de ahí que la verdadera víctima sea la institucionalidad democrática.
Si el ataque es contra la institucionalidad democrática, entonces es esta la que debe responderles a los comandantes, generalísimos y "mecateros" asimilados. En ese sentido, la UCV debe liderar la convocatoria de las instituciones y organizaciones civilistas para crear un frente en defensa de la constitucionalidad, pues los partidos políticos jamás lo harán (no tienen voluntad ni guáramo), y de inmediato denunciar ante el mundo el talante abusivo y militarista del actual Gobierno. Aceptar hoy la impunidad es renunciar al triunfo en 2012.

domingo, 18 de diciembre de 2011

La ciencia según los superhéroes

UCV en riesgo

Eleazar Narváez
El Universal, 18/12/11

Estas agresiones lesionan severamente la institucionalidad universitaria y del país

Arrecian los ataques a la UCV. Sus actuales autoridades rectorales afirman que en el transcurso de los últimos tres años y medio la institución ha recibido cerca de 50 agresiones violentas que han causado daños diversos. Hay evidencias de que éstas han sido cometidas por grupos afectos al régimen. Son parte de un acoso gubernamental que va más allá del cerco presupuestario, el cual se ve reforzado por amenazas y prácticas de intimidación, así como por las recurrentes arbitrariedades del TSJ en la violación de la autonomía universitaria. Esos ataques, que son múltiples y graves, por distintas vías han desestabilizado la vida de esa institución. A los mismos se agregan hechos recientes de tanta o mayor preocupación: el desconocimiento de la legítima autoridad del Consejo Universitario de la UCV por parte del Presidente de la República, de la ministra para la Educación Universitaria y de representantes de otros poderes del Estado, al poner en cuestión, por razones políticas fundamentalmente, la sanción disciplinaria a un estudiante aprobada por el mencionado organismo.

Hoy más que nunca está planteada la defensa de la universidad y su autonomía. Es preciso entender que tales agresiones lesionan severamente la institucionalidad universitaria, y, con ello, la institucionalidad democrática del país en general. Desde este punto de vista lo que está planteado, en esencia, es la defensa de la universidad autónoma, y no tan sólo la gestión de una u otra autoridad rectoral. Además, esa defensa pasa necesariamente por blindar a la institución para enfrentar esos ataques. Crear incentivos y mecanismos para una mayor movilización de la comunidad universitaria, al igual que la constitución de un frente unitario, tanto en el plano interno como en el externo, ayudarían mucho al respecto.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Dardo mortal a la ULA

Ricardo Gil Otaiza
El Universal, 16/12/11

Como si fuera poco el daño causado a la Universidad venezolana, por la vía del permanente cerco presupuestario, que le impide el desarrollo de la academia así como el de los planes de crecimiento y de impacto tecnocientífico, este martes 9 de diciembre los universitarios fuimos sorprendidos con un decreto con rango, valor y fuerza de ley orgánica de emergencia para terrenos y viviendas, mediante el cual se declaran como áreas vitales de viviendas y residencias (Avivir) más de 13 hectáreas de terreno lomito pertenecientes a la Universidad de Los Andes, ubicadas en los sectores Campo de Oro y La Liria de la ciudad de Mérida.

Se trata sin duda de un despojo colosal e histórico, que de alguna manera reivindica (¡horror!) las actuaciones de personajes como Juan Vicente Gómez y Marcos Pérez Jiménez, quienes en sus gestiones de alguna manera impulsaron a la añeja institución emeritense. Con esta decisión, el actual mandatario se equipara con gobernantes tan nefastos para la Universidad venezolana, como lo fue Cipriano Castro, quien en su afán hegemónico y prepotente clausuró varias facultades, tanto de la UCV como de la ULA, entre las que se cuentan la Facultad de Farmacia, que permaneció cerrada durante más de una década. Si bien en la presente situación no se están clausurando de manera directa dependencias de la universidad, se está cerrando la posibilidad de crecimiento y de expansión (que en los hechos vendría a ser lo mismo), al cambiarse el uso de los terrenos en los que se quiere edificar a la Facultad de Odontología, así como a edificios para la Facultad de Medicina y de un hospital materno-infantil, proyectados dentro del denominado campus biomédico.

No se justifica, entonces, con estos proyectos universitarios en ciernes, de interés para la sociedad y que han sido sueños acariciados desde hace tiempo por personalidades tan lúcidas como el rector de rectores Pedro Rincón Gutiérrez (que no se han ejecutado dicho sea de paso por falta de recursos), cómo mediante un decreto se cambia el uso de estos terrenos para fabricar soluciones habitacionales (que bien podrían ser proyectadas en terrenos ejidos y ociosos), castrándose de esta manera un desarrollo universitario de larga data, que incluyó desde hace décadas al Instituto Autónomo Hospital Universitario de los Andes (IAHULA), a la Facultad de Farmacia, dos estadios, canchas deportivas, la sede de inmunología, la sede de cardiología, la sede del departamento de microbiología de la Facultad de Farmacia, entre otros proyectos de impacto académico y social.

La Universidad de Los Andes (ULA), con 226 años de tradición regional y nacional, no es cualquier universidad, tiene en su haber más de 70 carreras, casi 200 programas de postgrado, atiende a más de 50 mil estudiantes, y su impacto y prestigio trascienden las barreras geográficas, para posicionarla como a una de las más importantes universidades del país y una de las mejores ubicadas en los rankings continentales. La ULA no sólo egresa profesionales con un alto nivel de pertinencia social, sino que constituye el principal motor de la vida académica, científica, cultural, social y económica de los Andes venezolanos, y su impacto trasciende sus espacios naturales para hacerse reconocida y respetada por sus pares.

Los universitarios merideños estamos en pie de lucha y rechazamos de manera contundente esta decisión gubernamental que pretende ser un dardo mortal para el espíritu y la esencia de nuestra Alma Máter. Defenderemos, con las herramientas que nos proporciona la jurisprudencia, los derechos que nos asisten históricamente en los terrenos involucrados en este infame decreto, que nos acota en nuestros deseos de crecimiento y de proyección a futuro. Desde estas páginas expresamos la solidaridad a las autoridades de la Universidad, al Consejo Universitario y a los decanos, en esta hora aciaga —que no terminal, eso jamás— para la institución.

rigilo99@hotmail.com

jueves, 15 de diciembre de 2011

Universidad y dictadura

Leandro Area
POLIS, 15/12/11

 Me declaro convicto y confeso de un amor impagable por la Universidad Central de Venezuela, que convive con lo que más atesoro de mi vida. Y es que le debo tanto que me siento culpable y exigido a la vez por el mal que le hacen los que se creen victoriosos al quemar un pupitre o pisotear con desmanes de pandilla uno de los pocos baluartes que aún quedan de nuestra vitalidad democrática que se erige esquiva frente a las ambiciones del pensamiento único y del control militar de todo lo civil civilizado.

Corresponde esta tropelía a un torvo plan fraguado desde el gobierno que antes de gatear ya se había propuesto invadir y arrasar con los símbolos más profundos y prósperos del quehacer ciudadano para así cercenar nuestra memoria colectiva mientras levantaban el pudridero en el que se ha convertido la nación. Lo peor es que los ejecutores de esas acciones “revolucionarias” no han sido importados de otras latitudes. En su gran mayoría son, estoy seguro, malos hijos de ese vientre que es la universidad, en donde aprendieron a escribir y leer, y ahora cobran quince y último o son sus becarios repitientes, y de donde reciben seguro para hijos y padres enfermos. Tal desvergüenza se arropa en otra, que es que a los autores materiales y archiconocidos de esos eventos, se los convierte en héroes del padre mayor cuando los muestra en público, alabados y pagados en su cobardía ante los indefensos pero sumisos frente a los poderosos, o dejando en el limbo, arteramente, a través de los poderes públicos genuflexos, decisiones tomadas por el Consejo Universitario legítimo, pleno y soberano.

Pero hasta ahora no han podido aunque vayan por más; a qué dudarlo. Porque mientras avanzan y no pueden, ya que la gran mayoría los rechaza democráticamente, más se arrecian sus frustraciones en la cuneta de la que no pueden salir porque no tienen fuerza argumental, ideas, ni nociones siquiera. Son tan solo una bocanada de azufre. Entidades lacrimógenas, saboteadores, asustadores de oficio y paga, que encontraron camino para sentirse guapos y apoyados en el poder. Ya es tanto que ni capucha usan. Puede que se conviertan en ministros como los de ahora.

No es suficiente comprender esta barbarie. Hay que pasar a más. No es solo la declaración y el volante a lo que los acontecimientos obligan. Es que debemos despertar de este bostezo y canalizar en acciones una emoción efectiva, que anda desparramada por la patria, que reúna en un río de fuerza contundente ese amor por la UCV; y que haga sentir que sus autoridades no están solas; los profesores, estudiantes, empleados, obreros, ella, tampoco, y sus principios éticos menos.

Tanto hemos vivido y aprendido en ese seno maternal que apoyar la majestad del recinto universitario no es sino un acto de justicia, dignidad íntima, orgullo ciudadano, sobre todo hoy en un país en donde casi todo, se ha convertido en botín y servidumbre. No la dejemos sola. No la perdamos íngrima. Demos todo por ella.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Un canto infinito de paz

Rafael Di Prisco

 
Para hoy teníamos la intención de seguir comentando aspectos de especial interés comunitario referidos a los servicios que el gobierno debe garantizar a la ciudadanía, pero como tantas otras veces, los acontecimientos en pleno desarrollo nos constriñen a una desviación que, por la trascendencia del tema, no se puede limitar al comentario volandero del párrafo inicial.

El tercero de los artículos, que insistía en las fallas de los servicios públicos, estaba listo para enviarlo al periódico el pasado domingo, pero el bárbaro asalto muy bien organizado por las huestes –“hordas” se llamaban ellos mismos mientras arrasaban con todo- hizo que reflexionara sobre la necesidad de cumplir con el ineludible deber universitario de romper lanzas en la condena del vil asalto.

En esta oportunidad, ocurre un acontecimiento deplorable en los predios de la UCV, porque resulta que la violencia se ejerce el día de las elecciones estudiantiles, pero al final de una jornada que, aunque muy tensa, había transcurrido con relativa normalidad. Es el acto más democrático previsto en la leyes, de elección de la representación de la dirigencia estudiantil. Y precisamente entre los candidatos postulados estaba el dirigente estudiantil recientemente elevado por el comandante presidente a la categoría de héroe de esta revolución socialista sui generis que el pueblo venezolano rechaza pero que él se empeña en imponer por la vía de la violencia.

Por las características del asalto, cabe observar que este no se produce contra el proceso electoral, sino contra los resultados que daban ganador al sector de la oposición por un número elevado de votos, mientras el nuevo héroe de la revolución se tiene que contentar con un escuálido apoyo. Entonces, “vamos a acabar con esta vaina”.

Veamos una secuencia rápida de los hechos de ese día. El pasado viernes 9 estaban convocadas las elecciones estudiantiles precisamente, como ya lo hemos dicho, con la participación del mencionado dirigente estudiantil revolucionario. Al final de la jornada, cuando se había comenzado el recuento de votos, irrumpen los enardecidos encapuchados disparando y lanzando bombas lacrimógenas. Sembrado el pánico en el área de la Plaza Cubierta del Rectorado los heroicos guerreros socialistas destrozan equipos propiedad del CNE, e incendian las puertas del Aula Magna que han sido cerradas en un intento de preservar los votos consignados. Escrutado más del 80% del total, el resultado favorece ampliamente a los grupos de oposición.

Nuevamente la descontrolada violencia irrumpe en la Universidad. Digo descontrolada porque quiero seguir creyendo que esta violencia no se genera en Miraflores, sino en grupos entrenados y armados por organizaciones guerrilleras del gobierno revolucionario. Inclusive, qué sé yo, hasta por individualidades con alto nivel de mando, que buscan privilegios bastardos, sobre todo en estos difíciles momentos, cuando la enfermedad del comandante presidente lo obliga a un cierto delicado y peligroso marginamiento.

Por supuesto, ninguno de los organismos que en cualquier país democrático serio debe investigar lo ocurrido y emitir opinión, ha dicho ni pío. Silencio absoluto en el Ministerio Público y en la Defensoría del Pueblo. En los organismos de seguridad del Estado, como si no fuera con ellos. No hablemos de los ilustres profesores de la UCV enchufados en el aparato administrativo del gobierno que, imagino, se les cae la cara de vergüenza.

La delincuencia organizada sabe muy bien que hay una impunidad que la cubre. Pero en este caso, la UCV no se rinde, y seguirá luchando.

Dan ganas de llorar, ¿verdad?

Universidad y barbarie

Miguel Ángel Latouche
Tal Cual, 14/12/11

EN LA UCV LANZAN BOMBAS PARA AHOGAR LAS IDEAS


"Un hombre se yergue frente a un tirano y le dice la verdad" Michel Foucault
1 Un infierno de llamas con- sume la voluntad que horas antes se había puesto de manifiesto en las mesas electorales. Los violentos entraron en motos y enmascarados, con armas de alto poder, bombas lacrimógenas, y dispuestos a la cacería. Hay formas diversas de atropellar la sensatez.

Con la dureza rugosa de la insensatez rompen computadoras y lectores ópticos, atropellan, toman las boletas y las queman al amparo de la noche, en nocturnidad, bajo el techo de la Plaza Cubierta del Rectorado de la UCV. Lanzan las bombas en un intento por ahogar las ideas. Golpean las puertas del Aula Magna, suenan los motores encorcovados, desaparecen al amparo de la noche. Desolación.


2 La Parresia es un concepto complejo que en una de sus acepciones refiere el compromiso de decirle la verdad al Tirano, en lo que se considera un acto de responsabilidad cívica.

Aquel que dice lo que tiene que decir, lo hace a sabiendas de que debe correr con las consecuencias que acarrean sus actos. Se trata de decirle a alguien que tiende a ser más fuerte que nosotros mismos, que tiene la capacidad de utilizar el poder para suprimirnos o para amedrentarnos cosas que no quiere escuchar. Se trata de asumir la obligación de mostrarle a ese otro que actúa de manera equivocada, que su actuar es dañino.


3 La mañana siguiente nos consiguió en medio de la desolación. La Plaza del Rectorado estaba cubierta de papeles quemados y casquillos de bala. De las paredes ahumadas se desprendía el olor manchoso del crimen irracional. Se trata de un atentado en contra de un patrimonio que le pertenece a la humanidad. Se trata del rechazo perverso a las reglas del juego democrático, del irrespeto a la democracia universitaria. Esta institución que es más vieja que la República se encuentra acosada por sus enemigos. Pensar autónomamente tiene sus riesgos. Rechazar el populismo no ilustrado implica que uno se gane más de un enemigo. El camino hacia la emancipación está lleno de tempestades.


4 El viaje de Ulises a Ítaca esun viaje de autodescubrimiento que implica no sólo una comprensión de uno mismo, sino la de los demás dentro del contexto de la convivencia colectiva. Asumirnos como sujetos emancipados requiere una búsqueda permanente por mantener la libertad, allí donde sería más fácil dejarse llevar. Mantenerse firme frente al timón es mucho más complicado que caer en la tentación. Vivir como un ciudadano implica un compromiso con uno mismo y con los demás, implica asumir las responsabilidades cívicas que nos corresponden.


5 Que quede claro, la virtudno se defiende desde un twitter. Me dan risa las personas que muestran indignación frente a la computadora y vistiendo piyamas, sobre todo si no participaron en el proceso electoral al cual fueron convocados o se escaparon antes de tiempo, o no se excusaron, o no acompañaron la indignación de la comunidad universitaria reunida ayer frente al Rectorado. ¡Después no hablen paja, coño! Me arrechan los universitarios de maletín, de quince y último.

6 ¿Es que acaso no es el mo-mento de preguntarnos qué podemos hacer por nuestra universidad? (no soy original, parafraseo a Kennedy, claro) La obligación de un profesor no se limita a pasar clases, aun cuando tenga que hacerlo y hacerlo bien, nuestra responsabilidad es la de formar, la de construir ciudadanía, la de ayudar a los demás a emanciparse, a asumir la responsabilidad de sí mismos, nuestra responsabilidad está asociada a la defensa de nuestra institucionalidad democrática, en la defensa de la verdad que se construye democráticamente con el concurso de los demás, en medio del respeto por los demás.

Nuestra responsabilidad es la de resistir los embates de la adversidad. Se trata de la defensa de la academia en contra de la barbarie.


7 La universidad asume elcosto de decir la verdad, de exigir la protección de la autonomía, de la defensa por nuestro derecho a existir desde la diversidad, desde la pluralidad, desde el gobierno de nosotros mismos. Sería más fácil plegarse de manera acrítica a los designios de los tiempos, pero a la universidad le corresponde navegar en contra de la corriente. No hay nada más pavoso que un líder estudiantil que defiende al Gobierno.

Las ideas están allí para ser cuestionadas, nadie posee el monopolio de la verdad.


8 Los gritos de la razón in-tentan ser ahogados por el ruido de los motores, por los disparos y los gritos de la barbarie, por suerte las ideas permanecen aunque sea agazapadas, resistiendo. El tiempo dirá. El oscurantismo es un enemigo peligroso.

martes, 13 de diciembre de 2011

"Algo debemos hacer, no podemos seguir así"

Eleazar Narváez
Tal Cual, 21/12/11

Sí, esa voz de angustia comienza a escucharse con mayor intensidad en distintos ámbitos de nuestras universidades, particularmente en aquellas amparadas en el principio de autonomía, las cuales padecen los más feroces y sistemáticos ataques de un régimen que de manera abierta e inescrupulosa las ha declarado sus enemigas políticas. Ciertamente la situación es de extrema gravedad. La realidad nos muestra con múltiples hechos que esas instituciones en la actualidad están más desestabilizadas que nunca. Este es el triste y lamentable resultado de diversas acciones gubernamentales realizadas tanto de modo velado como manifiesto, con la complicidad de otros poderes del Estado secuestrados por el Ejecutivo y la participación de grupos violentos que actúan con absoluta impunidad.

Sin duda, estamos obligados a actuar lo más pronto posible, a menos que nos resignemos a tener una universidad más deteriorada y próxima a cerrar sus puertas por no contar con las condiciones generales mínimas requeridas para cumplir adecuadamente con sus funciones. Es preciso no ceder ante la tentación de apelar a mecanismos de evasión que no nos permiten apreciar lo que día a día corroe la vida de nuestras universidades. Tampoco nos favorece desde el punto de vista institucional que nos conformemos con asumir sólo el papel de víctimas, con nula o poca capacidad de respuesta para enfrentar decidida y efectivamente a quienes hoy hacen méritos para destruir a la universidad venezolana.

A fin de abrir caminos ante esta difícil y compleja situación, hay, entre otros, dos desafíos a los que, con urgencia, debemos prestarle una mayor atención. En primer lugar, el llamado a definir qué y cómo hacer para lograr una mayor movilización y participación de los miembros de la comunidad universitaria en esa lucha. Al respecto necesitamos responder con diferentes ideas y acciones que ilustren y motiven, en distintos espacios (el aula, el pasillo, etc.), con varios medios y recursos y con el concurso de diversos actores y sectores. Se trata de generar las condiciones para incentivar y producir una movilización universitaria sin fanatismos, afincada en el conocimiento de nuestra problemática institucional, con la toma de conciencia de aquello que nos amenaza y perjudica y también de las exigencias fundamentales de cara a la transformación universitaria.

Y en segundo lugar, es fundamental procurar la unidad de los universitarios, unidad de propósitos y de acción, con la conciencia de que ésta, bien definida y amplia, es clave para hacerle frente tanto a los graves problemas que hoy nos aquejan como a los retos de largo aliento de nuestras universidades. En tal perspectiva, hablo, en esencia, de una unidad para preservar, defender y potenciar la autonomía universitaria.

Si no nos unimos y movilizamos, la universidad autónoma quedará expuesta a mayores peligros.

viernes, 9 de diciembre de 2011

España es el país de la UE con más sobrecualificación

J.A.Aunión
El País, 09/12/11
 
España es el país de la UE con más trabajadores sobrecualificados, es decir, aquellos que tienen un título universitario o de FP de grado superior, pero ocupan un empleo por debajo de ese nivel: son un 31% (frente a un 19% de media europea), según un estudio de la oficina estadística de la Unión Europea, Eurostat, publicado ayer con datos de 2008. Eso, en cuanto a los españoles. Entre los extranjeros que trabajan en el país, la tasa sube hasta el 58%, la segunda cifra más alta, solo por encima de Grecia (62%). 

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Aquel 5 de diciembre

Eleazar Narváez*

"...no sólo el futuro...sino también el pasado se ve como una fuerza..."
Hannah Arendt

 Como decía el educador e historiador argentino, Gregorio Weinberg, hay temas de gran significación histórica que mantienen su vigencia porque ciertamente siguen conservando vivos sus fermentos y su mensaje. Son palabras que ahora me conectan con aquel 5 de diciembre de 1958, oportunidad en la cual fue rescatado el principio de autonomía universitaria con la Ley de Universidades promulgada por la Junta de Gobierno presidida por el presidente Edgar Sanabria. Un trascendental logro en nuestra historia, en el contexto de la etapa democrática que comenzó a vivir Venezuela a partir del 23 de enero de 1958, después del derrocamiento del régimen del general Marcos Pérez Jiménez. Un fruto de gran resonancia histórica, al que contribuyó de modo sustantivo la comisión universitaria dirigida por el rector Francisco De Venanzi, quien destacaba en ese entonces el papel primordial de la autonomía para que la Universidad estuviese “libre de interferencias extrañas a su esencia universal”, a los fines de cumplir a cabalidad la función de ser “alma del pueblo”; algo considerado de alto contenido simbólico por Rafael Pizani, a la sazón Ministro de Educación, pues con la libertad para el pueblo se alcanzaba paralelamente la libertad para la Universidad.

En el contenido de dicho texto legal, que expresa lo que Manuel Caballero llamó “una nueva etapa en la adecuación histórica entre la Universidad y la realidad nacional”, encontramos orientaciones fundamentales que forman parte de nuestra memoria institucional, especialmente en lo concerniente a la concepción y definición de la Universidad, y de modo particular en lo que atañe a la autonomía como principio vertebrador de la vida de esa institución en múltiples dimensiones (territorial, académica, administrativa, económica y gubernamental)

Pero más allá de los rasgos esenciales del cuerpo de esa ley, hay varias consideraciones relativas a ese momento histórico que son aleccionadoras en las muy difíciles circunstancias de la Venezuela actual, cuando es impostergable la lucha por la autonomía universitaria. Me refiero a dos de ellas. En primer lugar, es preciso convencernos de que este principio y su ejercicio no representan una simple dádiva gubernamental; ha sido y sigue siendo más bien una conquista. En segundo lugar, esa lucha en aquella ocasión tuvo un carácter colectivo y una proyección nacional, incorporó a distintos actores tanto de la Universidad como de otros sectores de la sociedad, si bien se reconoce que hubo una vanguardia universitaria, “una suerte de intelligentzia”, que jugó un rol estelar. Hoy tenemos sobradas razones para que esa lucha se libre en similares términos.

Enaltece al profesor universitario que su día se celebre precisamente en la fecha de promulgación de la mencionada Ley de Universidades.

*Publicado en Tal Cual, 09/12/11

martes, 6 de diciembre de 2011

La UCV no se rinde

Unidos en Defensa de la Universidad*


“… empujad hacia el Alma la Vida en mensaje de Marcha Triunfal…”

Nosotros, los abajo firmantes, miembros de la Asociación de Profesores (APUCV), Autoridades y Ex Autoridades Rectorales y Decanales, miembros de la Federación de Centros Universitarios (FCU), Miembros de la Asociación de Profesionales Universitarios en Funciones Administrativas y Técnicas (APUFAT), y miembros de la Comunidad; Profesores, Estudiantes y Empleados, de la Ilustre Universidad Central de Venezuela, genuinamente preocupados por la situación que en el momento presente sufre la universidad venezolana en su conjunto, y muy particularmente nuestra Alma Mater, tras evaluar la gravedad de los hechos de violencia ocurridos tanto en el Campus de la Ciudad Universitaria de Caracas como en el Campus Maracay, el Núcleo de Cagua, el Núcleo de Barquisimeto y la Estación Experimental de San Nicolás, así como las recientes medidas de orden judicial en contra de nuestra universidad, hemos acordado la constitución de un Frente Universitario en Defensa de la Autonomía, y al mismo tiempo dirigirnos a la opinión pública nacional e internacional para denunciar, como en efecto lo hacemos a través de la presente declaración, la sistemática campaña de acoso a la universidad venezolana, la cual entendemos como expresión de una política de Estado dirigida a la destrucción de los espacios académicos consagrados a la búsqueda de la verdad, la producción de conocimiento y la libre confrontación y debate de las ideas, y su sustitución por organismos meramente dirigidos a la reproducción de un pensamiento único.

En este sentido, e inspirados por una tradición de más de 290 años de fructífera historia al servicio de la Nación,
DECLARAMOS

1. La idea de Autonomía ha estado ligada de manera indivisible, desde largo tiempo atrás, al propio concepto de Universidad, en una dimensión que va mucho más allá de un simple sistema administrativo y de cogobierno. Resulta extremadamente difícil concebir la búsqueda del saber y la enseñanza de las ciencias y las humanidades dentro de una institución sometida a las restricciones que suelen aparecer en las universidades que no gozan de plena libertad de pensamiento.

2. En Venezuela, la autonomía es una tradición de muy larga data y profundamente sentida por los universitarios. Una vez producida la ruptura del vínculo colonial, la idea de autonomía se vio acrecentada bajo el amparo de los Estatutos Republicanos, elaborados por la propia Universidad de Caracas y promulgados por el Libertador, el 24 de junio de 1827, acompañado por el Dr. José María Vargas, a quien Bolívar designó como Rector.

3. En nuestro país, los gobiernos autoritarios siempre han desarrollado políticas orientadas al control de la universidad. Ya en fecha tan lejana como 1883, el General-Presidente Antonio Guzmán Blanco despoja a la Universidad de Caracas de los bienes que Simón Bolívar le había otorgado con la intención de que las rentas derivadas de dichos bienes sirvieran para garantizar su independencia financiera. A partir de ese momento, la negación de la autonomía, y la lucha por recuperarla, se ha mantenido históricamente, especialmente al producirse su total eliminación bajo las dictaduras de Cipriano Castro, Juan Vicente Gómez y Marcos Pérez Jiménez. La UCV ha sido desde siempre consecuente cuestionadora de los regímenes personalistas y autoritarios y combativa luchadora en su contra, sufriendo consecuentemente los embates de los mismos.

4. El régimen autonómico se recuperó plenamente al ser promulgado el Decreto-Ley de restitución de la autonomía por la Junta de Gobierno, bajo la presidencia del Dr. Edgar Sanabria, el 5 de diciembre de 1958. Desde entonces, este principio ha regido nuestras universidades autónomas, con el derecho a su pleno ejercicio, a pesar de que las reformas que sufrió la Ley de Universidades en 1970 desmejoraron sensiblemente el sistema autonómico.

5. En 1999 la Autonomía Universitaria adquirió rango constitucional en los términos más amplios. En efecto, la Asamblea Constituyente incorporó en el texto de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela el artículo 109, el cual establece que “… Las universidades autónomas se darán sus normas de gobierno, funcionamiento y la administración eficiente de su patrimonio (…) Se consagra la autonomía universitaria para planificar, organizar, elaborar y actualizar los programas de investigación, docencia y extensión. Se establece la inviolabilidad del recinto universitario”. Sin embargo, desde los aciagos días de la toma de la Sala de Sesiones del Consejo Universitario, en el año 2001, la UCV ha tenido que enfrentar la terrible paradoja de un gobierno que, aunque asumió el establecimiento de la autonomía universitaria como norma constitucional por parte de la Asamblea Constituyente, y su posterior aprobación por el pueblo venezolano en referéndum, ha desplegado al mismo tiempo una de las más brutales y anti-universitarias políticas de agresión puestas en práctica en nuestro país en muchos años. Al ver sistemáticamente frustrados sus propósitos de doblegar a la universidad, el gobierno, de manera simultánea a la intensificación del cerco presupuestario y al desconocimiento de las normas de homologación, se ha quedado de brazos cruzados frente al empleo de las más diversas formas de violencia dentro de los campus universitarios. Esta violencia se ha objetivado en el uso recurrente de la intimidación y la amenaza en contra de autoridades académicas y miembros de la comunidad universitaria por parte de individuos y grupos, que públicamente se han asumido como simpatizantes del gobierno, llegando en no pocas ocasiones al uso de armas de fuego y a la destrucción del patrimonio de la universidad. El último de estos episodios tuvo lugar el pasado 15 de noviembre, cuando grupos de encapuchados lanzaron explosivos contra el Edificio del Rectorado e incendiaron dos automóviles pertenecientes a la UCV, mientras que otro grupo lanzaba bombas lacrimógenas en la Escuela de Derecho y en el sótano de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales.

6. A pesar de que la UCV ha denunciado innumerables veces ante los correspondientes organismos del Estado (CICPC, Fiscalía, Defensoría del Pueblo, etc.) las numerosísimas acciones violentas ocurridas en nuestro campus universitario, ninguna de ellas ha encontrado una respuesta oportuna, y en los pocos casos en los que se han iniciado investigaciones, jamás se han presentado resultados de las mismas, ni mucho menos se ha dado con los autores de dichos actos.

7. Como si todo lo anterior no fuera suficiente, cuando las autoridades de la UCV han intentado tomar medidas, para mantener el orden y restablecer la normalidad de la vida universitaria, tal y como sucedió en días recientes, el gobierno ha aplicado para impedirlo la estrategia del Allanamiento Jurídico de la Autonomía, por medio del empleo del Tribunal Supremo de Justicia para favorecer y aumentar el control y la injerencia gubernamental sobre la universidad.

8. La impunidad de los ejecutores de la violencia no sólo es reforzada por la inoperancia de los organismos de seguridad del Estado, sino que las propias conductas violentas son estimuladas por el insólito comportamiento de voceros gubernamentales de tan alto nivel como la Ministra del Poder Popular para la Educación Superior y el propio Presidente de la República. Cabría aquí preguntarle a la Ministra Córdova si la ofensa y el oprobio son los valores que pretende promover en los campus universitarios, en abierta violación del Código de Etica del Profesorado. Al Ciudadano Presidente de la República le preguntamos, en su condición de militar retirado, cuál habría sido la conducta del Director de la Academia Militar si un Cadete lo hubiese ofendido e insultado públicamente. ¿Qué habría sucedido con ese Cadete?

9. Es de la mayor importancia dejar perfectamente claro ante el país y la comunidad internacional que la decisión tomada en días pasados por las Autoridades de la UCV, al sancionar disciplinariamente a un estudiante por haber violentado las normas internas de convivencia de la institución, está estrictamente apegada a Derecho, orientada a evitar la anarquía y sustentada en el cumplimiento de los reglamentos y leyes que rigen el funcionamiento de las universidades autónomas en Venezuela.

10. La Comunidad Universitaria Venezolana, y en particular la Ucevista, está plenamente comprometida, sin distinciones de ninguna naturaleza, con el desarrollo de la Nación y con su futuro, por medio de la producción de conocimiento científico, humanístico, tecnológico y cultural, y, en consecuencia alertamos a la opinión pública nacional e internacional de los graves resultados que puede tener para nuestro país el agobiante acoso a que están siendo sometidas las universidades venezolanas, y en particular la Universidad Central de Venezuela, cuya Ciudad Universitaria de Caracas forma parte del Patrimonio Cultural de la Humanidad, y cuya historia de casi tres siglos está integrada de manera fundamental a la identidad cultural y social del pueblo venezolano.

Por todo lo anterior, EXIGIMOS al Ejecutivo Nacional que cumpla lo establecido en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, especialmente lo consagrado en el Artículo 109, y que se le otorgue a las Universidades Autónomas el trato digno y respetuoso que merecen en consonancia con la alta responsabilidad social que las mismas cumplen en beneficio de la nación venezolana. Igualmente, demandamos a los organismos del Poder Moral y del Poder Judicial, igualdad y celeridad en el trato de todos aquellos casos en los cuales las universidades venezolanas han reclamado seguridad, protección y justicia.

¡La Universidad sólo es posible en Libertad y Democracia!


POR EL FRENTE UNIVERSITARIO EN DEFENSA DE LA AUTONOMIA

*Documento leído en el acto celebrado en el auditorio de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV el 5 de diciembre de 2011, con motivo de la celebración del día del profesor universitario

lunes, 5 de diciembre de 2011

Revolucionarios eran los de antes

Martín Krause
La Nación, 05/12/11

Las rebeliones estudiantiles en Chile llamaron la atención por su extensión y por su violencia, teniendo en cuenta que ese país había llegado a convertirse en un modelo de buena conducta cívica, con políticas consensuadas entre el gobierno y la oposición, tanto en el actual gobierno como en los anteriores. La rebelión puso en el candelero y la cima de la fama a una joven de 23 años, Camila Vallejo, militante de la Juventud Comunista y presidenta de la Federación de Estudiantes. Los principales reclamos se envuelven bajo la bandera de la educación pública gratuita.

Esta misma consigna se destacaba en forma prominente en la remera de René Pérez Joglar, líder de Calle 13, durante la ceremonia en la cual el grupo musical puertorriqueño se llevó la mayoría de los premios Grammy Latinos.

Es curioso, los jóvenes revolucionarios de hoy levantan banderas que llevaron a la práctica los liberales del siglo XIX. Todos sabemos que el gran impulsor de la educación pública en la Argentina fue Domingo Faustino Sarmiento. Luego, la primera ley de "educación universal, obligatoria, gratuita y laica" (Nº 1420) se sancionó durante la presidencia de Julio Roca. El Día del Maestro, aún hoy, se celebra el 11 de septiembre, aniversario de la muerte de Sarmiento.

Canta René en el tema "Canta Pueblo", parte del álbum Entre los que quieran , que recibió un Grammy al álbum del año: "Yo uso al enemigo, a mí nadie me controla. Les tiro duro a los gringos y me auspicia Coca-Cola. De la canasta de frutas soy la única podrida. Adidas no me usa, yo estoy usando Adidas./ Mientras bregue diferente, por la salida entro. Me infiltro en el sistema y exploto desde adentro. Todo lo que les digo es como el Aikido. Uso a mi favor la fuerza del enemigo".

Y mientras todos los jóvenes saltan al ritmo de la canción en sus zapatillas y jeans de marca, con el puño cerrado en alto, se sienten parte de la revolución. Al final del recital, todos a comer a McDonald's.

Los revolucionarios de unas décadas atrás se planteaban cambiar el mundo (con intenciones para bien, aunque con resultados para mal) y estaban dispuestos a dar la vida por una utopía, además, internacionalista. Las agrupaciones en las universidades en los años 70 discutían si la insurrección armada incluiría a los campesinos o a los pequeñoburgueses; los de ahora piden más apuntes o mayores facilidades para aprobar las materias. ¿Qué explica esto?

domingo, 4 de diciembre de 2011

Milicias y TSJ tratarán de cercar las universidades en 2012

Maru Morales
El Nacional, 04/12/11

La suspensión de las elecciones es el nuevo modus operandi oficialista para interferir en la vida académica. Alumnos pro gobierno inscriben planchas con nombres similares a las opositoras para confundir. Las milicias estudiantiles se perfilan como brazos armados en las casas de estudio.
 
La sombra del pensamiento único se cierne sobre las universidades autónomas. Actos vandálicos contra la comunidad y su infraestructura, sabotaje de los procesos electorales internos y dictámenes del Tribunal Supremo de Justicia ­sin mencionar el drástico recorte presupuestario­ son algunos de los mecanismos utilizados.

"La estrategia del Gobierno en su intento de desmontar el Estado de Derecho democrático tiene varias fases: primero, descalificar a quienes piensan distinto; segundo, crear estructuras paralelas, y tercero, aprobar leyes que sustentan su accionar. Cuando nada de eso funciona, entonces recurre al TSJ porque se supone que sus decisiones son de obligatorio cumplimiento", señaló el secretario de la Universidad Central de Venezuela, Amalio Belmonte.

A su juicio, el máximo tribunal no actúa como el ente que imparte justicia con equidad, sino como el brazo jurídico del Ejecutivo para imponerle a las universidades dos cosas: un criterio de comunidad académica que se ajuste a un proyecto político y un mecanismo electoral que ofrezca las condiciones más favorables para los movimientos que respaldan ese proyecto. 
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viernes, 2 de diciembre de 2011

En clave de incertidumbre

Graciela Acevedo
UDO-Sucre

Cualquiera que se acerque en estos días a la sede del Decanato del Núcleo de Sucre experimentará la incertidumbre en una acepción muy precisa, la de la perplejidad. No es para menos; motivos de la mayor perplejidad son las puertas clausuradas del despacho decanal, las paredes manchadas con ofensas imposibles de pensarse como discurso universitario, el miedo rondando -por lo menos en la imaginación de los trabajadores de Cerro del Medio-, los cuentos de amenazas de saqueos, de desvalijamiento de los automóviles, la descripción de cómo algunos funcionarios rotan sus sedes de despacho por temor al secuestro, la reducción de hecho de las horas de trabajo, la impunidad frente a la ocupación del vital espacio académico, el dilatado tiempo de una medida extrema –la toma, sin que ella resuelva la problemática planteada (si la hay)– que convierte a la sede del gobierno del Núcleo en un “territorio liberado” sin ley, y, por sobre todo, el desconocimiento de la validez de la causa de esta situación y el silencio oficial.