lunes, 4 de mayo de 2015

Posgrados sin alumnos y docentes

Andrea Montilla K
El Nacional, 04/05/2015

Hay 600 alumnos menos en especializaciones de Ingeniería | Ilustración Lemus

Desde hace dos años ningún estudiante se inscribe en Entomología en Salud Pública en la Universidad Central de Venezuela. La maestría se centra en la investigación de los insectos transmisores de enfermedades a humanos, como el aedes aegypti que el año pasado mantuvo en situación de epidemia al país por la cantidad de enfermos de dengue y chikungunya. Tampoco ha habido interesados en especializarse en Ingeniería Agrícola.

La razón principal es la falta de becas para realizar los estudios e investigaciones y la falta de profesores. De los 359 estudiantes de posgrados de la Facultad de Agronomía de la UCV, solo 5% posee financiamiento para cursar sus estudios. Esto ha hecho que la matrícula haya disminuido de forma drástica en los últimos años. En 2014 la facultad alcanzó su nivel más bajo de estudiantes egresados, en un estudio comparativo realizado desde 1996. Mientras en 1999 se graduaron casi 60 alumnos, en 2014 fueron apenas 25. La cantidad de estudiantes regulares también se redujo de casi 650 en 2005, a poco más de 350 en 2014.

La imposibilidad de que los estudiantes se dediquen a tiempo completo a los posgrados aumentó el tiempo de culminación de estudios, que cuentan con un presupuesto limitado de 200.000 bolívares al año para funcionar, señaló la directora de la comisión de estudios de posgrados en Agronomía, Nereida Delgado.

La matrícula estudiantil de los posgrados en Ingeniería de la UCV también ha venido decayendo. En los últimos dos años ha bajado de 2.000 alumnos a 1.400 aproximadamente, refirió el director de la comisión de estudios en esta área, Manuel Martínez. Tampoco cuentan con profesores en materias que son obligatorias, dado que el salario es poco atractivo: por semestre, el docente gana cerca de 8.000 bolívares.

La pérdida de la calidad de las prácticas en Ingeniería también pudiera estar desmotivando al estudiante. La falta de reactivos ha obligado a simular algunos experimentos y a reducir el número de alumnos por laboratorio, dijo Martínez.

Las pocas posibilidades de conseguir una beca para subvencionar la investigación también han causado una reducción significativa del número de estudiantes regulares y de egresados en los postgrados de Arquitectura y Urbanismo. En 2012 tenían 211 alumnos activos, mientras que en 2014 fueron 165, precisó el director de esta área, Idalberto Águila.


Desaparición de las becas. A comienzos de 2000, Venezuela contaba con dos grandes programas de becas: el de la Fundación Gran Mariscal de Ayacucho y el del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas. Luego, en 2006 se creó la Misión Alma Mater, a través de la cual se entregaron algunas ayudas económicas. Fue un tiempo durante el cual empezó a desdibujarse la estructura que garantizaba a los estudiantes la posibilidad de especializarse con apoyo del Estado, afirmó el presidente de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales, Claudio Bifano. Según declaraciones de funcionarios en esa época Fundayacucho llegó a otorgar en 2008 más de 88.000 becas, sin especificar si se incluía el posgrado.

En 2006 también se lanzó la Misión Ciencia para fortalecer la capacidad de innovación tecnológica y financiar proyectos. Contó con una inversión de 941.000 millones de bolívares. La directora de posgrados de Agronomía señaló que el programa social desapareció en 2011 y desde esa fecha no ha habido políticas económicas para cursos de cuarto nivel.

A la par funcionaban las ayudas de los Consejos de Desarrollo Científico, Humanístico y Tecnológico, para profesores jóvenes, y del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas. No obstante, el déficit presupuestario ha ido mermando su oferta.

El CDCH de la UCV no puede cubrir la alta demanda de apoyo, especialmente de alumnos de postgrados que no son profesores ni tienen intenciones de serlo. Las becas académicas solo se otorgan a egresados de la UCV que se han graduado con honores y se comprometen a que luego de especializarse trabajarán como docentes. En 2009 contaban con 58 beneficiarios y ahora solo subvencionan a 34.

También bajó el número de becas que concede para estudiar en el exterior, debido a los constantes cambios en las providencias del Cencoex. En 2009 el CDCH envió al extranjero a 45 profesionales y este año solo 21 están fuera del país.

Ante la ausencia del Estado, algunas comisiones de posgrados han intentado acudir a entes externos para dar becas a profesionales. En la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas están trabajando en convenios con embajadas, instituciones financieras y ONG para facilitar el financiamiento, dijo el director de esta área, Jesús Ollarves.

Éxodo y escasez asfixian la academia

En un informe presentado en abril ante el Consejo Universitario de la Universidad Central de Venezuela, la gerente general de Posgrado, Ana Mercedes Salcedo, detalló que entre los factores que influyen de forma negativa en el desarrollo de los posgrados se encuentran el déficit presupuestario, el retardo en la asignación de recursos, el éxodo de docentes y de estudiantes al exterior, el incremento de los costos por la elevada inflación, la fuerte dependencia de la importación, la escasez de productos y la excesiva regulación del Estado en los procesos de compra. A ello se le suman el poco atractivo de la docencia, la falta de reposición de cargos, el deterioro de la infraestructura y los problemas de seguridad en el campus.

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