martes, 14 de julio de 2015

Populismo académico

Pablo Aure
El Nacional, 14/07/2015

El régimen poco o nada tiene que ofrecer para motivar a los electores. En el pasado proliferaban las misiones edulcoradas con billetes a montón. Hoy, como dinero no hay, porque lo dilapidaron y robaron, entonces apelan al demagógico sistema de ingreso a las universidades, como en el pasado reciente lo hicieron con el “Dakazo”. En una suerte de desespero electoral inventan un nuevo sistema de admisión, que no solo atenta contra la autonomía sino que también socava las bases de la academia. 

El gobierno ha dicho mucho sobre el nuevo modelo de admisión que pretende imponer a las universidades. Pero sin rubor ni vergüenza el Tribunal Supremo de Justicia ya lo validó.

Argumenta que su interés es democratizar la educación. Esto es que todos tengan derecho a la educación superior, supuestamente para proteger a los pobres, introduciendo de manera preponderante para la asignación del cupo el nivel socioeconómico. Me explico: el nuevo modelo contempla cuatro variables para la adjudicación de un cupo. La primera, la académica, esto es, el índice que el estudiante obtuvo durante el bachillerato, que con este nuevo sistema “revolucionario” se le da una ponderación de 50%. O sea, el rendimiento en el bachillerato solo importará a medias. Bajo el sistema anterior las notas del bachillerato se le tomaban en cuenta en 97,5%. Esto se traduce que el conocimiento para la “revolución” tiene una importancia poco significativa. La segunda variable es la socioeconómica, a ella se le asigna un porcentaje sinceramente muy alto, pues 30% es bastante. Aquí no se evaluará el desempeño académico del estudiante sino su nivel socioeconómico, el cual valora, entre otros elementos, el carácter profesional o no de los padres, tipo de vivienda, -rancho, bloque, alquilada o propia- y la actividad para el sustento familiar. 

La tercera variable es la territorial, se le estipula 15% para su valoración, es la que está determinada por el lugar de la residencia del aspirante. Residir en el área de influencia de la universidad. La cuarta y última, que tendrá una ponderación de 5% es la que el ministerio cataloga como actividades extracurriculares. Participación comunitaria y otras no determinadas. Por cierto, la única variable que podemos auditar es la primera, en las otras se puede mentir y no hay manera de verificarlas. 

Apostemos a los mejores

No tengo suficiente espacio para explicarles lo que ocurrirá si las universidades acogen ese sistema. Deserción, hacinamiento, frustración y, desde luego, desmejorará la calidad de los profesionales. Aunque le moleste a los que gobiernan: ¡A Venezuela la sacarán del atolladero los mejores! Quizá esa sea la razón para castigar a las universidades. A un pueblo ignorante se le gobierna con más comodidad. 

Falso lo que dijo el ministro que los que tengan un promedio de notas en el bachillerato igual o superior a 18 tienen garantizado su cupo en las universidades, pueden visitar este link para que lo verifiquen http://bit.ly/1GfNn5o (www..pabloaure.blogspot.com )

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